
Se me había quedado colgada en algún limbo y he rescatado un título y un concepto de cine totalmente al margen de lo que se ve habitualmente. Se trata de @luger
Hay películas que llegan con toda la artillería promocional del mundo y desaparecen a las dos semanas. Y luego están esas otras que pasan de puntillas, casi escondidas, como si no quisieran molestar. ‘Luger’, de Bruno Martín, pertenece claramente a esta segunda categoría. La vi hace ya un tiempo, se quedó aparcada en algún rincón de la memoria cinéfila y, repasando películas recientes, me he dado cuenta de que merecía la pena volver sobre ella para reivindicarla un poco.
Porque sí, a primera vista puede parecer una de esas propuestas gamberras, ligeras y delirantes que únicamente buscan entretener durante hora y media. Y algo de eso hay, no nos engañemos. Pero también hay bastante más. Lo que plantea Bruno Martín está sorprendentemente bien armado, tanto desde el punto de vista narrativo como técnico. La película sabe perfectamente qué quiere ser y juega sus cartas con una convicción que resulta contagiosa.
Desde el primer minuto arranca con el acelerador pisado hasta el fondo. Hay golpes, persecuciones, broncas y una sensación constante de que cualquier cosa puede pasar. Y lo mejor es que ese caos aparente nunca termina convirtiéndose en desorden. Todo avanza con una energía desbocada que convierte sus noventa minutos en un viaje tremendamente divertido.
Uno de los grandes aciertos de Luger es su escenario. Frente a tantos thrillers españoles empeñados en moverse entre despachos de lujo, urbanizaciones exclusivas y grandes despachos de poder, aquí la acción se desarrolla en un gigantesco polígono industrial de las afueras. Bares de menú, talleres, chatarrerías, naves industriales y negocios de toda clase conforman una geografía reconocible para cualquiera que haya transitado alguna vez por esos territorios del extrarradio. Martín le saca muchísimo partido a esos espacios y convierte el polígono en un personaje más de la historia.
Los protagonistas son Rafa y Toni, dos tipos que trabajan para Ángela, una abogada brillante pero con una flexibilidad moral digna de estudio. Digamos que no tiene demasiados problemas a la hora de moverse por los márgenes de la ilegalidad si eso ayuda a resolver ciertos asuntos. Cuando reciben el encargo de recuperar un coche robado perteneciente a un constructor aficionado al dinero negro, descubren en el maletero una caja fuerte. Dentro les espera una vieja pistola Luger de la Segunda Guerra Mundial y una documentación que convierte el arma en un objeto tan valioso como peligroso.
A partir de ahí se pone en marcha una especie de carrera disparatada en la que la pistola va cambiando de manos mientras una colección de personajes extravagantes, buscavidas, matones de tercera y soñadores incorregibles intentan hacerse con ella. El resultado es una aventura criminal de barrio que encuentra su personalidad precisamente donde otras películas ni siquiera miran.
Lo interesante es que Luger fija su atención en los más modestos de la cadena alimenticia del crimen. Aquí no hay grandes capos ni sofisticadas conspiraciones financieras. Aquí encontramos a personajes que sobreviven como pueden, que visten de forma casi caricaturesca, que sueñan con marcharse a Australia para empezar de cero y que afrontan cada problema con más entusiasmo que inteligencia. Y precisamente ahí reside gran parte de su encanto.
La película funciona como una mezcla de thriller de extrarradio, comedia negra y aventura criminal de andar por casa. Tiene desparpajo, tiene mala leche, tiene personajes con mucha presencia y, sobre todo, tiene personalidad propia. Algo cada vez más difícil de encontrar.
Quizá por eso resulta tan injusto que haya pasado tan desapercibida. Luger no pretende reinventar el cine español ni cambiar las reglas del género. Lo que hace es mucho más sencillo y, al mismo tiempo, muy valioso: ofrecer una historia entretenida, bien construida y llena de energía. Una película que va a su bola, que no pide permiso a nadie y que demuestra que todavía quedan rincones poco explorados dentro del thriller patrio.
A toro pasado, merece la pena recuperar esta pequeña gamberrada de Bruno Martín. Porque entre tanto producto prefabricado y tanta solemnidad impostada, una película capaz de repartir diversión, mamporros y pólvora con semejante alegría siempre tiene un hueco ganado

| Luger (2025) | |
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Rating: N/A/10 (91 votes) Director: Bruno Martín Writer: Bruno Martín, Santiago Taboada Stars: David Sainz, Mario Mayo, Ángel Acero Runtime: 95 min Rated: N/A Genre: Thriller Released: 20 Sep 2025 |
| Plot: Hired by a crooked lawyer to recover a stolen car, a couple of small-time thugs are dragged into a violent situation that quickly spirals out of control, forcing them into a brutal confrontation against the owner of a shady junkyard. | |







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