Vista en la última edición del festival Semana Internacional de Cine de Valladolid – Seminci en su sección oficial, llega dentro de unas horas a la cartelera comercial de algunas ciudades @magallanes, otro kilométrico título del cineasta filipino Lav Díaz que construye una epopeya histórica/marítima a contracorriente de la tradición en este tipo de películas y muy entroncada con su personal manera de entender la narrativa cinematográfica.

Hay cineastas cuya obra es una montaña rusa de sensaciones habitualmente enfrentadas que terminan por exceder la propia filmografía y convertirse, con el paso del tiempo, en una forma reconocible de entender el cine. Lav Diaz pertenece desde hace años a esa categoría cada vez más reducida de autores que han construido un territorio estético propio, una especie de escuela involuntaria donde el estilo deja de ser una acumulación de recursos para convertirse en una forma de percepción del tiempo y de la Historia. El cineasta filipino lleva décadas desarrollando una gramática extremadamente personal: planos dilatados, tiempos muertos que cuestionan la propia noción de relato, una gravedad casi litúrgica y una aproximación a los acontecimientos históricos y humanos que prescinde deliberadamente de cualquier mecanismo convencional de seducción narrativa. Su cine puede ser fascinante o exasperante, maravilloso o indescifrable; con frecuencia, ambas cosas al mismo tiempo.

‘Magallanes’ (2025), escrita y dirigida por Lav Diaz y producida por Albert Serra, parece surgir precisamente del encuentro entre dos cineastas separados geográficamente pero unidos por una obsesión común: la de desmontar las formas tradicionales de representación. Serra, cineasta igualmente radical y responsable de trabajos tan particulares como ‘Pacifiction’ (2022) o ‘Tardes de soledad’ (2024), aparece aquí como una figura cuya presencia resulta casi natural en una producción de estas características. Más aún si se tiene en cuenta la participación del director de fotografía Arthur Tort —habitual colaborador de Serra y responsable también de la extraordinaria textura visual de Tardes de soledad—, cuya labor resulta decisiva para construir la atmósfera visual de la película.

Lo primero que sorprende en Magallanes es precisamente aquello que la película rechaza ser. Sobre el papel, la historia de Fernando de Magallanes parecería contener todos los elementos propios de una gran epopeya histórica: travesías oceánicas, conflictos imperiales, expansión territorial, batallas, descubrimientos y aventuras marítimas. Sin embargo, Lav Diaz convierte ese material potencialmente espectacular en algo radicalmente distinto. Elimina deliberadamente toda grandilocuencia y reduce la experiencia épica a una especie de despojamiento casi asceta.

No hay aquí grandes escenas de batalla ni secuencias de acción diseñadas para provocar asombro. Tampoco existe una voluntad de reconstrucción histórica monumental ni una representación heroica del navegante. Diaz parece profundamente desinteresado por aquello que tradicionalmente ha atraído al cine histórico. Su mirada no se sitúa en el centro del acontecimiento sino en sus márgenes; no filma el estruendo de la Historia sino sus ecos posteriores, los restos que permanecen cuando el ruido desaparece.

Estructurada en tres actos fragmentados, la película sigue las vicisitudes de Fernando de Magallanes desde una perspectiva tanto física como psicológica. Su viaje alrededor del mundo adquiere una dimensión menos aventurera que existencial. El personaje interpretado por Gael García Bernal aparece como un hombre dominado por contradicciones profundas: explorador y conquistador, visionario y fanático, hombre de mar y sujeto atenazado por miedos casi infantiles. Existe algo particularmente revelador en esa idea que atraviesa la película: el hombre que desea circunnavegar el planeta es al mismo tiempo alguien que teme el final del mundo, alguien que todavía sospecha que tras el horizonte marino pueda existir un vacío imposible de atravesar.

Gael García Bernal compone una interpretación extrañamente contenida y alejada de cualquier heroísmo clásico. Su Magallanes aparece construido desde una fisicidad casi cotidiana, evitando cualquier tentación mitificadora. Hay en su trabajo una voluntad de acercarse a una humanidad incómoda y mutable, donde el personaje evoluciona progresivamente desde la figura del navegante obstinado hacia la del conquistador implacable.

Porque ‘Magallanes’ termina siendo, sobre todo, una película sobre la violencia colonial. La expedición financiada por la Corona española tras el rechazo portugués deja de presentarse como una empresa heroica y adquiere una dimensión mucho más oscura. Diaz examina la conquista de Filipinas desde una perspectiva geopolítica y cultural profundamente crítica, atendiendo no solo a los mecanismos materiales de dominación sino también a la imposición religiosa como instrumento de poder.
La conversión al cristianismo se convierte así en una forma de colonización espiritual paralela a la ocupación física del territorio. Y el cineasta insiste particularmente en las transformaciones morales de Magallanes, en su progresiva deriva hacia una lógica genocida donde cualquier oposición comienza a ser percibida como una amenaza a eliminar.

Resulta igualmente significativa la importancia concedida a Enrique de Malaca, figura habitualmente secundaria en las reconstrucciones históricas sobre Magallanes y que aquí adquiere una relevancia inesperada. Diaz parece interesado en desplazar el centro de gravedad histórico hacia personajes tradicionalmente invisibles, cuestionando las narrativas oficiales y proponiendo lecturas alternativas sobre quiénes escriben realmente la Historia.

Visualmente, la película mantiene intacta la poética habitual de Diaz. Sus planos de largo recorrido, su lentitud extrema y esa forma casi hipnótica de relacionar cuerpos y espacios exigen del espectador una disposición muy específica. El cine de Lav Diaz nunca concede facilidades: requiere paciencia, resistencia y una cierta voluntad de abandono a su ritmo interno. Para algunos espectadores esa experiencia alcanza una dimensión casi trascendente; para otros se convierte en un ejercicio de agotamiento.

Y quizá ahí resida precisamente la principal contradicción de ‘Magallanes’. Hay momentos de una belleza extraordinaria, instantes donde la película parece alcanzar una rara potencia visual y reflexiva, pero también otros donde la insistencia estilística desemboca en cierta sensación de tedio y agotamiento narrativo. Sin embargo, incluso en sus irregularidades, Lav Diaz continúa demostrando algo cada vez más excepcional dentro del cine contemporáneo: una negativa absoluta a negociar con las convenciones.
‘Magallanes’ no pretende conquistar al espectador; pretende enfrentarlo a una experiencia. Y esa diferencia, hoy más que nunca, resulta radical.

Reseña de Jose Manuel León Meliá

 

Magalhaes (2025)
Magalhaes poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Lav Diaz
Writer: Lav Diaz
Stars: Gael García Bernal, Amado Arjay Babon, Dario Yazbek Bernal
Runtime: 165 min
Rated: N/A
Genre: Biography, Drama, Romance
Released: 18 May 2025
Plot: A portrayal of Ferdinand Magellan and Beatriz Barbosa's 1517 marriage in Seville, focusing on their brief time together before his departure on the Spanish crown's expedition.
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