
Hay directoras a las que uno les guarda una pequeña deuda sentimental. Anne Émond es uno de esos casos. Todavía conservo un recuerdo bastante estimulante de Nelly (2016), aquella película inspirada en hechos reales sobre una escritora cuya vida escandalizó a la zona francófona canadiense porque dejó unas cuantas pistas, nada discretas precisamente, sobre su pasado como prostituta de lujo. Era una película incómoda, atrevida, con personalidad y con esa rara virtud de dejar poso cuando terminan los créditos.
Y claro, uno llega a ‘Love Apocalypse’ (2025), aferrado a aquel agradable recuerdo y con cierta predisposición amistosa. Algo así como cuando un viejo grupo que te gustaba y que te sigue gustando anuncia disco nuevo, como Yes y su nuevo álbum ‘Aurora’. Entras con ilusión y con el miedo de salir con cara de «bueno… tampoco pasa nada».
Y la verdad es que ‘Love Apocalypse’ tiene un punto de partida que parece surgir de una reunión entre un psicólogo, un ecologista y alguien que se ha pasado tres noches seguidas viendo vídeos motivacionales de internet a las cuatro de la mañana. La película toma una base muy reconocible —la ansiedad climática, el miedo a un planeta cada vez más desquiciado, las catástrofes naturales y esa sensación general de que el mundo parece tener una fecha de caducidad escrita con rotulador— y lo transforma en una extravagante historia romántica con aroma de terapia emocional y personajes ligeramente averiados.
El centro de la función es Adam, interpretado por Patrick Hivon, un hombre de cuarenta y cinco años que dirige una perrera y que pertenece a esa noble y cinematográfica categoría del perdedor profesional. Un hombre invisible, solitario, lleno de obsesiones y preocupaciones, incapaz de dormir y permanentemente instalado en esa incómoda pregunta existencial que a veces se hace a sí mismo: «¿y exactamente qué hago yo aquí?». Se medica para dormir, para calmarse y probablemente para evitar que su cabeza siga funcionando a revoluciones absurdas.
Tiene amigos que aparecen y desaparecen, un padre con la delicadeza emocional de un martillo neumático y una ayudante joven en la perrera que de vez en cuando lo mete en situaciones de cierta incomodidad sexual que Adam acepta con la misma energía con la que una planta acepta una mudanza: resignadamente.
Pero la película empieza a ponerse verdaderamente rara —rara en el buen sentido, o en el extraño sentido, que aquí es prácticamente lo mismo— cuando Adam decide combatir su tristeza recurriendo a la terapia lumínica. Compra por internet una lámpara terapéutica, una especie de gurú tecnológico con bombilla incorporada que, además de iluminar habitaciones, reparte consejos de autoayuda como si fuera un monje zen atrapado dentro de un electrodoméstico.
Y aquí empieza el juego.
Porque Adam comienza a mantener conversaciones con Tina, una empleada de la empresa que comercializa el aparato y que está interpretada por Piper Perabo. Sí, Piper Perabo. Hubo una época en la que parecía que medio planeta adolescente conocía su existencia gracias a ‘Bar Coyote’ (2000), y de aquello han pasado suficientes años como para producir una ligera punzada de vértigo existencial. Aquí aparece convertida en una mujer madura, casada, con hijos y con una serenidad que funciona como un bálsamo para el pobre Adam.
Lo curioso es que la relación nace a través de una voz. Una voz amable, suave, tranquilizadora. Algo bastante lógico si tenemos en cuenta que Adam vive tan emocionalmente desorientado que probablemente se enamoraría de una aplicación del móvil si le dijera «todo va a salir bien» con el tono adecuado.
La película deriva después hacia una sucesión de situaciones extrañas, pequeños enredos, policías, drogas, viajes entre la zona anglófona y francófona de Canadá y encuentros sentimentales que acaban colocando a Adam en un territorio desconocido: la felicidad. Algo tan extraordinario para él que hasta su propio padre observa la situación con cara de quien acaba de ver un unicornio aparcando un coche.
Y debajo de toda esta excentricidad romántica hay algo que funciona razonablemente bien: la película habla de personas rotas intentando no romperse del todo. Del miedo al futuro, de la soledad y de esa desesperada necesidad de encontrar a alguien que haga un poco menos insoportable el ruido de nuestra propia cabeza.
Además, Émond se permite jugar con cierta ironía alrededor de todos esos discursos de autoayuda que invaden nuestras vidas. Escuchamos frases del tipo: «Respira profundamente, cierra los ojos, sumérgete en ti mismo…» o joyas motivacionales del estilo: «Si supiera que el mundo terminaba mañana, hoy todavía plantaría un manzano». Frases que aquí tienen un punto entre entrañable, absurdo y ligeramente perverso. Como si la película te abrazara mientras al mismo tiempo te estuviera guiñando un ojo.
También hay espacio para momentos más oscuros, especialmente cuando Adam descubre un secreto relacionado con la muerte de su madre que introduce una herida inesperada en el relato. Porque bajo toda esta apariencia de comedia romántica rara hay bastante tristeza escondida.
Al final, ‘Love Apocalypse’ me sorprendió. Esperaba otra cosa y me encontré algo distinto: una película romántica extraña, delicadamente excéntrica, con personajes desajustados y un guion bastante más atractivo de lo que parecía prometer su premisa inicial. Está bien dirigida, tiene personalidad y posee ese tipo de locura tranquila que a veces resulta más interesante que las películas perfectamente ordenadas.
Y además deja una reflexión bastante curiosa: quizá el fin del mundo no llegue con meteoritos ni con océanos devorando ciudades. Igual llega en forma de lámpara terapéutica diciéndote con voz suave que respires hondo y pienses en cosas bonitas. Y si no funciona, siempre nos quedará otro refugio, la naturaleza del invierno gélido, de nieve y cielo azul y luminoso.
Reseña de José Manuel León Meliá

| Peak Everything (2025) | |
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Rating: N/A/10 (N/A votes) Director: Anne Émond Writer: N/A Stars: Piper Perabo, Connor Jessup, Gord Rand Runtime: N/A Rated: N/A Genre: Comedy, Romance Released: N/A |
| Plot: A kennel owner, grappling with climate anxiety, falls in love with a customer service rep over the phone. Amid a natural disaster, he embarks on an adventurous, bilingual romantic journey to find her. | |







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