Volver a construir una familia rota… artificialmente

El director japonés Hirokazu Kore-eda vuelve a hablar de la familia, uno de los grandes temas de su filmografía, pero esta vez lo hace desde la pérdida y añadiendo un componente de ciencia ficción que, en principio, no es demasiado habitual en su cine: la inteligencia artificial.

Estamos en un futuro cercano donde la robótica está muy avanzada. Otone y Kensuke son un matrimonio que ha perdido a su hijo pequeño en un accidente. Han pasado varios años, pero la angustia y el dolor de aquella pérdida siguen presentes en sus vidas, impidiéndoles recuperar la normalidad. Es entonces cuando la empresa REbirth les ofrece la posibilidad de crear un humanoide con el mismo aspecto que su hijo fallecido.

La convivencia con este nuevo e inesperado inquilino comienza pronto a cambiar la situación. Mientras la madre lo recibe y lo quiere como si su hijo hubiera regresado, el padre mantiene una actitud mucho más escéptica. Aunque tiene su mismo aspecto, su misma voz y algunos de los recuerdos que han sido introducidos en su memoria, sabe perfectamente que es un robot y que, por mucho que se parezca a él, no es su hijo.

La relación que se establece entre los tres se convierte en el verdadero motor de la historia. Kore-eda vuelve a introducirnos en el terreno de las relaciones familiares y de los sentimientos, planteando cuestiones interesantes sobre el duelo, la identidad y hasta qué punto la tecnología puede llegar a sustituir a una persona que hemos perdido.

La propuesta guarda algunas similitudes con I.A. Inteligencia Artificial (2001), de Steven Spielberg, aunque en esta ocasión Kore-eda no alcanza ni mucho menos los niveles de tristeza y emotividad de aquella película. Aquí el director japonés prefiere mantener una mirada mucho más contenida, dejando que sean los pequeños gestos y las relaciones entre los personajes los que vayan desarrollando el conflicto.

Por momentos, la película la enmarcaría más cerca de un episodio de Black Mirror, donde el avance de las máquinas termina planteando una serie de preguntas inquietantes sobre nuestro futuro y sobre lo que puede llegar a ocurrir cuando la tecnología sea capaz de reproducir no solo nuestro aspecto, sino también nuestros recuerdos y nuestra personalidad.

Y aquí encontramos a Rimu Kuwaki interpretando a Kakeru, probablemente el gran descubrimiento de la película. Interpretar a un humanoide que tiene que comportarse como un niño sin ser realmente un niño no debía ser nada sencillo, y el actor consigue transmitir esa extraña mezcla de inocencia, artificialidad y desconcierto que necesita el personaje. Su presencia resulta fundamental para que la historia funcione y para que nosotros mismos nos planteemos qué estamos viendo realmente: ¿un niño que ha regresado o una máquina que intenta aprender a serlo?

La película tiene momentos en los que funciona realmente bien y otros en los que se queda a medio camino. La idea de partida es interesante y tiene muchas posibilidades, pero Kore-eda no siempre consigue sacar todo el partido a las posibilidades que ofrece la historia. Algunas cuestiones quedan apuntadas pero no terminan de desarrollarse con la profundidad que cabría esperar.

Creo que no estamos ante una de las mejores películas de Kore-eda. No puede decirse que sea una mala película, ni mucho menos, pero sí considero que es una propuesta irregular dentro de una filmografía tan interesante y con títulos mucho más redondos.

Siempre hay que valorar los momentos hermosos que contiene, especialmente cuando el director se centra en la relación familiar entre los tres protagonistas. En ese terreno Kore-eda es un maestro y consigue, una vez más, encontrar humanidad en situaciones aparentemente sencillas.

El problema es que, cuando la película intenta ampliar su discurso hacia la inteligencia artificial y las consecuencias del avance tecnológico, pierde algo de fuerza y termina siendo más dispersa de lo que debería.

Una propuesta atractiva en su conjunto, con una buena idea de partida, interesantes reflexiones y algunos momentos muy logrados, pero también algo irregular y hasta complaciente. Kore-eda vuelve a hablar de la familia, del amor y de la pérdida, aunque esta vez lo hace a través de una máquina que intenta ocupar el lugar de alguien que ya no está.

Y quizá ahí esté la mayor virtud de la película: obligarnos a preguntarnos si realmente necesitamos que alguien tenga alma para poder quererlo como a un ser humano.

Ricar

 

Sheep in the Box (2026)
Sheep in the Box poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Hirokazu Koreeda
Writer: N/A
Stars: Haruka Ayase, Kotaro Daigo
Runtime: N/A
Rated: N/A
Genre: Drama
Released: 29 May 2026
Plot: N/A
Calificación: