Hay casas que esconden secretos y casas que directamente parecen haber contratado a un novelista para fabricarlos. La de Verity. La sombra de un engaño pertenece a esta segunda categoría: una mansión de Vermont, una escritora famosa por su serie de novelas cargadas de misterio y personajes villanos retorcidos y escalofriantes postrada en una cama, un marido demasiado atractivo para ser completamente inocente, una joven escritora en busca de inspiración y un manuscrito que debería llevar una etiqueta de «abrir bajo su propia responsabilidad». Michael Showalter mete todos esos ingredientes en la coctelera y agita con entusiasmo. El problema es que, de vez en cuando, se le olvida comprobar si el cóctel tiene alcohol.

Basada en la novela superventas de Colleen Hoover y adaptada por Nick Antosca, la película juega desde el principio con una materia prima muy agradecida para el thriller doméstico: secretos familiares, sospechas, deseo, literatura y esa estupenda tradición de personajes que deberían llamar a la policía pero prefieren seguir leyendo un manuscrito encontrado en una habitación prohibida.

Dakota Johnson interpreta a Lowen, una escritora que ha publicado poco y vendido menos. Tiene talento, voluntad y una saludable colección de inseguridades. Es, en definitiva, una profesional de las letras que todavía no ha encontrado su voz. La oportunidad aparece de una manera tan inesperada como siniestra: Verity Crawford (Anne Hathaway), autora de éxito monumental, ha sufrido un accidente que la ha dejado inmovilizada y necesita que alguien continúe su serie literaria. Lowen recibe el encargo de convertirse en su sustituta creativa y se instala en la espectacular residencia familiar.

Allí están Jeremy (Josh Hartnett), el marido, y la propia Verity, convertida en una presencia casi fantasmal. Porque Verity no habla, apenas se mueve y contempla el mundo desde una cama con una expresión que parece decir que conoce un secreto estupendo y está deseando que alguien cometa el error de preguntarle cuál.
Y, naturalmente, Lowen pregunta.
O, mejor dicho, lee.

Encuentra un manuscrito de Verity y descubre una especie de confesión literaria en la que aparecen episodios familiares inquietantes, tragedias, sentimientos inconfesables y una galería de miserias bastante poco recomendable. La novela dentro de la película se convierte así en una bomba de relojería narrativa: ¿estamos ante una confesión auténtica o ante un ejercicio de escritura? ¿Verity está contando la verdad o construyendo un personaje monstruoso? ¿Y qué sucede cuando alguien confunde literatura con realidad?
Ahí está el asunto más interesante de Verity: la película habla, aunque sea de manera bastante
convencional, de los mecanismos de la ficción. De ese viejo truco mediante el cual un escritor fabrica un villano y le presta pensamientos que no necesariamente comparte. Un recurso tan antiguo como la literatura y suficientemente perverso como para provocar una catástrofe cuando alguien decide tomarlo al pie de la letra.

Showalter conduce todo esto con solvencia, sin grandes alardes. Es un director eficaz, cómodo dentro de los géneros populares, y aquí entrega un thriller de elegante envoltorio, fotografía lustrosa y mecanismos perfectamente engrasados. Nada chirría demasiado; tampoco nada sorprende especialmente.

La presencia de Dakota Johnson añade sensualidad y un punto de ironía involuntaria. Su llegada a la mansión activa inevitablemente la tensión erótica con Hartnett, y la película no disimula demasiado esa herencia de Cincuenta sombras de Grey. Johnson conoce perfectamente ese territorio: la mirada, el desconcierto, la sensualidad algo desganada, la chica que parece estar metida en un problema monumental y, aun así, conserva suficiente aplomo para salir estupenda en ropa interior.

Anne Hathaway, en cambio, juega otra partida. Su personaje exige una presencia fundamentalmente pasiva, pero la actriz consigue convertir esa inmovilidad en una herramienta de inquietud. Es quizá el elemento más estimulante del reparto: verla ocupar prácticamente un cuerpo inerte y conseguir que todo el mundo sospeche de él.

La película busca los giros de Hitchcock, pero Hitchcock jugaba con el espectador como un prestidigitador que conoce exactamente cuándo debe enseñar la mano y cuándo esconderla. Aquí algunos mecanismos se ven demasiado pronto y otros parecen colocados con regla y compás. Hay artificio, pero no siempre hay misterio.

Verity. La sombra de un engaño cumple, entretiene y administra con corrección sus dosis de erotismo, suspense y secreto familiar. No es poca cosa, pero tampoco es demasiado. Una película de consumo rápido, perfectamente empaquetada, que sabe lo que quiere su público y se lo sirve sin demasiadas indigestiones. La verdad, en cambio, sale bastante peor parada: aquí basta con escribir una mentira convincente para que alguien la convierta en realidad. Y cuando eso ocurre, como descubre Lowen, las consecuencias pueden ser bastante más graves que una mala crítica literaria.

Reseña de José Manuel León Meliá

Verity (2026)
Verity poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Michael Showalter
Writer: Nick Antosca, Colleen Hoover, Will Honley
Stars: Anne Hathaway, Dakota Johnson, Josh Hartnett
Runtime: 114 min
Rated: R
Genre: Crime, Drama, Mystery
Released: 02 Oct 2026
Plot: Lowen Ashleigh gets hired by Jeremy Crawford to ghostwrite novels for his bestselling author wife Verity, who's unable to finish after an accident. Lowen uncovers Verity's disturbing truths while residing at the Crawfords' home to...
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