
Una condena esperpéntica de cien minutos
Lisandro Alonso regresa al universo de La libertad, la película que rodó hace veinticinco años, recuperando a Misael (Misael Saavedra), aquel leñador solitario que vivía apartado de la sociedad, en medio de la inmensidad de la Pampa argentina. Su existencia continúa marcada por el trabajo manual, la naturaleza y una rutina que parece permanecer ajena al paso del tiempo. Pero esa tranquilidad se verá alterada cuando tenga que hacerse cargo de su hermana Micaela (Catalina Saavedra), que abandona el centro psiquiátrico en el que residía tras anunciarse su cierre. Misael deberá acogerla en su humilde cabaña, mientras su particular forma de entender la libertad se ve puesta a prueba.
La libertad doble, de Lisandro Alonso, ha sido una de las grandes triunfadoras de la Seminci de Valladolid, donde el director se ha llevado el premio a la mejor dirección. Una decisión que, después de asistir a su proyección, me ha dejado bastante perplejo. Y es que estamos ante una película tediosa, aburrida hasta la saciedad, en la que apenas ocurre nada y que convierte sus cien minutos de metraje en una auténtica prueba de resistencia.
Alonso vuelve a apostar por un cine contemplativo, de esos que parecen encontrar toda su razón de ser en observar a los personajes mientras realizan las tareas más cotidianas. Durante buena parte de la primera media hora vemos a Misael talar árboles con una motosierra y un hacha, construir empalizadas y realizar trabajos manuales en su finca. Y poco más. La cámara observa, el tiempo pasa y el espectador espera pacientemente que suceda algo que justifique semejante despliegue de minutos. Pero la película parece empeñada en no ofrecer absolutamente nada que consiga despertar el interés.
La llegada de Micaela podría haber introducido un conflicto humano de cierta entidad, con dos personajes obligados a convivir y a enfrentarse a sus propias limitaciones. Sin embargo, el director apenas desarrolla esa relación. Los diálogos son escasos, las situaciones se repiten y la narración avanza con una lentitud exasperante. Vemos a Misael comer, cortar leña, trabajar y desenvolverse en su entorno, pero todo queda reducido a una sucesión de estampas cotidianas que terminan agotando la paciencia.
Es posible que algunos espectadores encuentren en sus imágenes una belleza especial o un trasfondo político relacionado con la situación de Argentina. También puede que esa mirada sobre la autosuficiencia, la soledad y la libertad individual tenga un interés que a mí se me escapa. Pero, desde luego, la película carece de emoción y de cualquier elemento narrativo que consiga mantenerme conectado con lo que está contando. La contemplación, cuando se prolonga de esta manera y no encuentra un contrapunto dramático, acaba convirtiéndose en pura monotonía.
Lisandro Alonso ya había demostrado una mayor capacidad para construir una propuesta atractiva en Jauja, aquella película protagonizada por Viggo Mortensen que, con sus particularidades, resultaba bastante más entretenida. Aquí, en cambio, parece conformarse con repetir una fórmula que termina agotándose mucho antes de que lleguen los títulos de crédito.
Que una película tenga un ritmo pausado no significa que deba ser aburrida, ni que la ausencia de acontecimientos sea sinónimo de profundidad. La libertad doble confunde, en mi opinión, la observación con la narración y la austeridad con la falta de contenido. Una obra que pretende encontrar poesía en la rutina, pero que acaba atrapada en ella.
Y lo más sorprendente es que esta propuesta haya sido reconocida con el premio a la mejor dirección en la Seminci. Durante la proyección, el aburrimiento fue evidente, con un pateo masivo que convirtió la sesión en una de las más incómodas del festival. Una reacción que, al menos en mi caso, resulta perfectamente comprensible.
La libertad doble es una película de calidad muy discutible, reiterativa, carente de emoción y con una puesta en escena que termina convirtiendo la contemplación en una condena. Cien minutos viendo a un hombre cortar árboles pueden ser muchos, especialmente cuando el cine no encuentra la manera de hacer que esa actividad nos importe.
Una película que presume de libertad, pero que a mí me ha dejado completamente atrapado en el tedio.
Ricar

| Double Freedom (2026) | |
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Rating: 5.9/10 (24 votes) Director: Lisandro Alonso Writer: Lisandro Alonso Stars: Catalina Saavedra, Misael Saavedra, Adrián Fondari Runtime: 100 min Rated: N/A Genre: Drama Released: 16 May 2026 |
| Plot: Misael lives as an independent logger in the woods, enjoying his solitary freedom. When he must care for his older sister, his peaceful existence is upended and the foundations of his carefully constructed life begin to fall apart. | |







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