
Las desventuras de un vividor redomado
David Martín de los Santos, director de la estupenda La vida era eso, regresa al largometraje con Un hombre en un puente, su segunda película, en la que vuelve a poner el foco en personajes que atraviesan momentos difíciles, enfrentados a una existencia que parece haber perdido buena parte de su sentido. En esta ocasión nos presenta a Andrés (Roger Casamajor), un hombre de mediana edad que, tras perder todo su dinero, se ve obligado a vivir en su coche. La llegada de la pandemia termina por complicar todavía más su situación, empujándolo a regresar al pueblo del que se marchó hace más de una década.
Allí se reencontrará con una antigua novia, con algunos amigos y con su hermano, con quien lleva muchos años sin hablarse. Un regreso que, en principio, podría suponer una oportunidad para recuperar los afectos perdidos y reconstruir una vida que parece haberse venido abajo.
Sin embargo, Andrés no es precisamente un personaje que despierte demasiadas simpatías. Estamos ante un vividor, un tipo poco trabajador que ha conseguido salir adelante gracias a algún que otro pelotazo, acostumbrado a vivir bien a costa de los demás y a buscar siempre la manera de no dar palo al agua. Un hombre que parece haber convertido el aprovechamiento ajeno en una forma de vida y que, cuando las cosas se tuercen, se encuentra con que ya no tiene demasiados recursos a los que recurrir.
Y aquí es donde David Martín de los Santos encuentra uno de los elementos más interesantes de su propuesta. Porque, aunque la situación de Andrés podría despertar cierta compasión, lo cierto es que resulta complicado empatizar con alguien que parece haber contribuido activamente a su propio fracaso. Su condición de desamparado no termina de convertirlo en un personaje especialmente amable, y sus desgracias tampoco consiguen despertar esa sensación de tristeza o solidaridad que probablemente cabría esperar. Pero quizá esa sea precisamente una de las intenciones del director: mostrarnos a alguien que no necesita convertirse en un héroe para protagonizar una historia que merece ser contada.
El guion se mueve entre el drama íntimo y el retrato social, mostrando cómo una crisis económica puede terminar convirtiéndose en una auténtica catástrofe personal. La pérdida del hogar, el fracaso profesional y la ruptura de los vínculos familiares aparecen como elementos de una historia que habla de la fragilidad del individuo, pero también de esa necesidad de mantener las apariencias incluso cuando ya no queda prácticamente nada que esconder.
Andrés es un personaje lleno de contradicciones, alguien que arrastra un pasado complicado y que parece incapaz de asumir plenamente su responsabilidad. Su regreso al pueblo natal no es tanto un viaje de nostalgia como una huida hacia delante, una búsqueda de refugio en un lugar donde todavía quedan personas que recuerdan quién fue. Y es en esos encuentros, en las conversaciones pendientes y en las heridas que siguen abiertas, donde la película encuentra buena parte de su interés.
Roger Casamajor sostiene con solvencia el peso de la narración, construyendo un personaje complejo, alejado de los estereotipos del perdedor entrañable. Su interpretación contenida permite que Andrés conserve esa ambigüedad que lo hace tan poco complaciente. A su alrededor, Belén Cuesta, Font García y Juanfra Juárez aportan solidez a unos personajes secundarios que funcionan como piezas fundamentales para reconstruir la historia del protagonista y comprender las razones de su fracaso.
David Martín de los Santos demuestra nuevamente su interés por un cine de personajes, de conflictos cotidianos y de emociones que no necesitan grandes artificios para resultar reconocibles. Su mirada es cercana, pero no necesariamente indulgente, y consigue que la historia de Andrés trascienda el retrato de un hombre que ha perdido su posición económica para convertirse en una reflexión sobre la identidad, la responsabilidad y las dificultades de empezar de nuevo.
Un hombre en un puente es una película que aborda con sensibilidad las contradicciones de un personaje que no siempre resulta agradable, pero cuya historia termina teniendo un interés mucho mayor del que cabría esperar. Una propuesta que se aleja de los discursos fáciles de superación personal para ofrecernos un retrato más humano, complejo y reconocible de alguien que debe aprender a convivir con sus propios errores.
David Martín de los Santos vuelve a demostrar su capacidad para observar a esos personajes que parecen haberse quedado al margen de la vida, construyendo una película que, sin necesidad de grandes estridencias, encuentra en su mirada y en su honestidad sus principales virtudes.
Porque, a veces, el mayor problema de un personaje no es que haya perdido todo lo que tenía, sino que nunca parece haber hecho demasiado por merecerlo. Y aun así, siempre puede quedar una oportunidad para volver a empezar.
Ricar

| Un hombre en un puente (2026) | |
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Rating: N/A/10 (N/A votes) Director: David Martín de los Santos Writer: N/A Stars: Roger Casamajor, Belén Cuesta, Ruth Díaz Runtime: N/A Rated: N/A Genre: Drama Released: N/A |
| Plot: N/A | |







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