Aunque no existiera 12 hombres sin piedad, esta película irlandesa sería prescindible. Con la sombra permanente del clásico que filmó Sidney Lumet en 1957, todavía merece menos atención. Si bien parte de un suceso real, que tuvo una gran repercusión mediática, su desarrollo replica mal la obra que encumbró al escritor y guionista Reginald Rose. Cualquiera de las muchas versiones anteriores la supera. La decepción aumenta si se tiene en cuenta que la ha codirigido el ...

