Hay películas que uno termina de ver y enseguida sabe que va a tardar unos días en quitárselas de encima. ‘Sus hijos’, de Pablo Trapero, es una de ellas. Quizá porque habla de la familia, ese territorio cinematográfico aparentemente agotado y, sin embargo, inagotable. Basta juntar a unos padres, unos hijos, un puñado de reproches y unas cuantas cuentas pendientes para comprobar que el melodrama familiar sigue teniendo petróleo. Trapero, además, sabe dónde perforar.

Confieso que tengo debilidad por el cine del argentino desde que descubrí ‘Leonera’ (2005) y, después, ‘Carancho’ (2010) o ‘El clan’ (2015). Siempre me ha interesado esa manera suya de meterse en terrenos incómodos, de buscar la tensión allí donde otros cineastas se conforman con contar una historia. En ‘Sus hijos’ da un salto considerable. Cambia Argentina por Inglaterra, el castellano por el inglés y el thriller criminal por un drama familiar con humor negro y una inesperada veta fantástica. Pero, en el fondo, sigue siendo Trapero: alguien dispuesto a levantar la alfombra para comprobar qué demonios se ha escondido debajo.

La película adapta la novela & Sons, de David Gilbert, y Trapero comparte el guion con Sarah Polley, una combinación especialmente afortunada. Porque aquí lo importante no es tanto el artificio narrativo —que lo hay y bastante singular— como la manera de utilizarlo para hablar de algo mucho más reconocible: la herencia emocional. Andrew Dyer, un escritor célebre interpretado por un magnífico Bill Nighy, reúne a sus hijos después de años de desencuentros. Y desde el primer momento comprendemos que aquella reunión familiar tiene menos de celebración que de ajuste de cuentas.

Nighy está soberbio. Hay en su Andrew una mezcla deliciosa de arrogancia, fragilidad, alcohol, vanidad y tristeza. Un escritor que parece haber convertido su propia vida en una novela y a sus hijos en personajes secundarios. Frente a él aparece Imelda Staunton, formidable como Isabel, una mujer que ha soportado durante demasiado tiempo las consecuencias de convivir con un hombre enamorado de su propia leyenda y esposa que abandonó sus virtudes laborales para centrarse en el cuidado de la familia. Y luego están los hijos, interpretados por George MacKay, Johnny Flynn y Noah Jupe, aparente hijo fruto de una aventura sexual, cada uno con su particular manera de reclamar aquello que siente que le fue negado.

Entonces aparece el elemento que podría haber convertido la película en un disparate: Andy. El muchacho ignora un secreto extraordinario relacionado con su origen, una historia de clonación y científicos excéntricos que introduce en el relato una corriente casi de ciencia ficción. Trapero, sin embargo, no se deja seducir por el juguete. Lo utiliza como una palanca narrativa. El clon no importa tanto por lo que es como por lo que representa: la obsesión de un padre por reproducirse, prolongarse, perpetuarse y conseguir una versión mejorada de sí mismo.

Y ahí Sus hijos se vuelve realmente interesante.Porque la película habla de ausencias. De padres que estuvieron sin estar. De hijos que crecieron buscando una explicación. De artistas que utilizan a los demás como materia prima. De la necesidad, bastante humana, de que alguien nos reconozca antes de morir. Y también de esa extraña forma de amor familiar que consiste, a veces, en hacerse daño con una precisión quirúrgica.

Me han fascinado especialmente los diálogos. Hay sarcasmo, mala leche, ironía y una inteligencia que evita que la película caiga en el sentimentalismo. Las discusiones familiares producen incluso momentos de comedia, pero nunca una comedia de carcajada fácil. Es ese humor incómodo que nos hace sonreír mientras pensamos: «Dios mío, qué familia».

Trapero dirige con elegancia y construye una película de apariencia internacional sin perder su pulso. El montaje, preciso y respirado, acompaña unas conversaciones que funcionan casi como combates de esgrima. Y ese comienzo, con un movimiento de cámara extraordinario, ya anuncia que estamos ante una película que quiere mirar a sus personajes desde todos los ángulos posibles.

Al terminar Sus hijos, pensé que quizá eso sea una familia: una colección de versiones contradictorias de los mismos hechos. Cada cual conserva su herida, su recuerdo y su pequeña verdad. Trapero no intenta decidir quién tiene razón. Hace algo bastante más interesante: los sienta juntos a la mesa y deja que hablen.

Y cuando una familia empieza a hablar de verdad, ya sabemos que la película no puede terminar bien. O quizá sí. Quizá precisamente ahí empieza la posibilidad de perdonarse.

Reseña de José Manuel León Meliá

 

& Sons (2025)
& Sons poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Pablo Trapero
Writer: Sarah Polley, Pablo Trapero
Stars: Bill Nighy, Dominic West, Johnny Flynn
Runtime: 119 min
Rated: N/A
Genre: Drama
Released: 07 Sep 2025
Plot: A writer tries to reconnect with his sons. Based on the novel by David Gilbert.
Calificación: