De entrada, el título de este estreno se antoja demasiado largo, además de irónico, y algo parecido sucede con la propia película a la que da nombre: después de casi dos horas se percibe un exceso de metraje. La dramática historia real que lleva a la pantalla Gus Van Sant (‘El indomable Will Hunting’, ‘Descubriendo a Forrester’, ‘Elephant’) tiene momentos intensos y conmovedores, pero también marcados altibajos que invitan a pensar que hubiese quedado redonda con algunos recortes.

John Callahan tenía 21 años y era ya todo un alcohólico. Tras una noche de fiesta desenfrenada dejó que su coche lo condujese un colega de borrachera al que acababa de conocer. El vehículo se estrelló contra un poste y él se quedó tetrapléjico, lo que no le libró de la adicción, hasta que comenzó a ir a una terapia colectiva y descubrió su vocación de dibujante de viñetas cómicas.
La factura técnica responde a las hechuras propias de las cintas indie y ello, unido a la notable puesta en escena confiere al film unos apreciables visos de naturalidad y verosimilitud. Ahora bien, el relato no siempre seduce por igual. Así, los prolegómenos, dedicados a caracterizar al protagonista y a contar como se produjo la tragedia, acompañados de su propio testimonio, suscitan un innegable interés, lo mismo que atender al duro trance de asimilar y adaptarse a las tristes circunstancias derivadas del accidente.
Superadas las presentaciones, la narración se torna un tanto dispersa, saltando de un episodio a otro de su vida sin seguir un patrón y repitiendo situaciones. Incluso queda huérfana de las explicaciones necesarias para ilustrar adecuadamente como logra el éxito y abandona definitivamente los malos hábitos. En ese ir y venir son pocos los personajes secundarios que alcanzan a tener consistencia, a excepción del gurú que dirige las sesiones dirigidas a desengancharle de la bebida.
Su punto más fuerte pasa por la brillante actuación del camaleónico y sobresaliente Joaquin Phoenix, capaz de resolver cualquier reto de forma rotunda. Aquí se mete de lleno en la piel de este paralítico que sale adelante a pesar de sus limitaciones físicas y sin renunciar al sentido del humor, del que se beneficia el conjunto puntualmente. A su lado únicamente se luce Jonah Hill (‘El lobo de Wall Street’) en un papel alejado del tipo de registros que habitualmente asume. Ambos se reafirman nuevamente como auténticos talentos de la interpretación, demostrando las razones de los numerosos reconocimientos que han ido cosechando. El resto, incluyendo a Jack Black, Rooney Mara y Udo Kier, participan menos de lo que, a priori, se espera.
Sin suponer una gran decepción, tampoco figurará entre las mejores obras del director.
Crítica de Eduardo Casanova

Don't Worry, He Won't Get Far on Foot (2018)
Don't Worry, He Won't Get Far on Foot poster Valoración: 7.0/10 (4,278 votes)
Director: Gus Van Sant
Guión: John Callahan (based on the book by), John Callahan (story by), Gus Van Sant (story by), Jack Gibson (story by), William Andrew Eatman (story by), Gus Van Sant (screenplay by)
Actores: Joaquin Phoenix, Jonah Hill, Rooney Mara, Jack Black
Duración: 114 min
Calificación: R
Género: Biography, Comedy, Drama
Estreno: 04 Apr 2018
Sinopsis: On the rocky path to sobriety after a life-changing accident, John Callahan discovers the healing power of art, willing his injured hands into drawing hilarious, often controversial cartoons, which bring him a new lease on life.
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