Hay películas que sorprenden por lo que cuentan y otras por la manera en que consiguen convertir una idea disparatada en una comedia con personalidad. Una noche al año (2026), dirigida por Will Gluck, que firma también el guion junto a Travis Bram, autor de la novela en la que se basa, pertenece claramente a la segunda categoría. Su punto de partida es tan delirante como fértil: una sociedad distópica en la que el Gobierno ha establecido una división radical entre casados y solteros, identificados además mediante un distintivo luminoso en la muñeca —verde para los solteros, rojo para los casados.

En este peculiar orden social, los solteros solamente disponen de una noche al año, durante unas doce horas, para mantener relaciones sexuales. Una suerte de permiso extraordinario para desfogarse antes de regresar al disciplinado mundo cotidiano. La película aprovecha esta premisa para construir una farsa que mezcla comedia romántica, sátira social y humor sexual, al tiempo que ofrece una visión bastante abierta de las relaciones contemporáneas, tanto heterosexuales como homosexuales.

Los protagonistas son Owen, interpretado por Callum Turner, y Alli, a quien da vida Mónica Barbaro, actriz que encarnó a Joan Baez en A Complete Unknown. Ambos aparecen inicialmente por separado, atrapados en sus respectivas circunstancias. Owen regenta una pizzería y afronta la gran noche dispuesto a disfrutarla con su novia. Pero sus planes se vienen abajo cuando ella le comunica que ha decidido acostarse con otro hombre. Alli, por su parte, aspira a convertirse en cantante, aunque el miedo escénico le impide desarrollar una carrera acorde con su talento. De momento, tiene que conformarse con participar en anuncios publicitarios, entre ellos uno relacionado con la psoriasis.

A partir de ahí comienza una noche de encuentros, desencuentros, casualidades, equívocos y carreras desesperadas. Owen y Alli siguen caminos paralelos hasta que terminan cruzándose, aunque la película se resiste a convertirlos inmediatamente en la pareja predestinada que cabría esperar de una comedia romántica convencional. Y esa resistencia constituye uno de sus mayores atractivos.

Graham encuentra además un extraordinario filón cómico en un objeto aparentemente insignificante: los preservativos. En una sociedad en la que todos los solteros disponen de una única noche para satisfacer sus deseos, el suministro de preservativos se convierte en un problema nacional. Las existencias desaparecen de los establecimientos y conseguir uno adquiere casi la dimensión de una misión de supervivencia.

Uno de los mejores momentos de la película se produce precisamente cuando Alli, después de conocer a un hombre atractivo con el que pretende pasar la noche, descubre que ha olvidado el preservativo en su bolso de mano que ha dejado encima de un piano. Cuando descubre el bolso abierto se percata que el móvil y las tarjetas de crédito permanecen excepto el condón que se lo han robado. La búsqueda de otro profiláctico desencadena una situación de enredo que desemboca, más adelante, en una auténtica odisea protagonizada también por Owen. Cuando ambos descubren que queda un único preservativo encerrado en un lugar al que resulta complicado acceder, la película alcanza uno de sus picos de humor físico y absurdo.

La premisa admite, desde luego, una lectura política. Ese Gobierno que regula hasta el terreno más íntimo de sus ciudadanos, imponiendo restricciones y estableciendo una frontera entre quienes están casados y quienes no lo están, puede interpretarse como una caricatura de determinadas pulsiones autoritarias de la sociedad estadounidense contemporánea. Incluso permite establecer alguna conexión con el clima político de los Estados Unidos de la era Trump. Pero sería injusto exigirle a ‘Una noche al año’ una profundidad que tampoco pretende tener constantemente.

Su verdadera virtud está en convertir una idea potencialmente satírica en una comedia de ritmo nocturno, coral y desmadrado. Una película que juega con la guerra de los sexos y con las convenciones de la comedia romántica, pero que intenta escapar de los lugares comunes gracias a una premisa particularmente ingeniosa.

Y ayuda, además, que todo comience con Love Is in the Air, un tema que a mi me gana de entrada y me predispone a asistir a un puñado de peripecias chocantes y guasonas. Todo ello con una ironía contenida. Pocas maneras hay más eficaces de introducir al espectador para una película que quiere hablar, precisamente, de deseo, parejas, encuentros y desencuentros.

‘Una noche al año’ quizá no sea una obra destinada a revolucionar la comedia norteamericana, pero sí consigue algo mucho más sencillo y, en estos tiempos, bastante valioso: divertirse con una idea insólita y conseguir que el espectador se divierta con ella. Una farsa sexual, romántica y política que, aun quedándose muchas veces en la superficie, sabe convertir sus doce horas de libertad en una noche cinematográficamente bastante aprovechable.

Reseña José mnauel León Meliá

One Night Only (2026)
One Night Only poster Rating: 6.4/10 (1,318 votes)
Director: Will Gluck
Writer: Travis Braun
Stars: Monica Barbaro, Callum Turner, Charlie Gillespie
Runtime: 102 min
Rated: R
Genre: Comedy, Drama, Romance
Released: 07 Aug 2026
Plot: Two New Yorkers search for love on the one night of the year when pre-marital sex is legal.
Calificación: