Tras el necesario y merecido parón vacacional sin ver una película en quince días, intento ponerme al día visionando títulos estrenados en las últrimas tres semanas y veo El síndrome Rembrandt (2025), del cineasta Pierre Schoeller. Pues bien, acabo de concluir el pase doméstico con la sensación de haber asistido a una película que, probablemente, es bastante más compleja de lo que yo mismo he conseguido entender. Y quizá convenga empezar por ahí, por esa ...