Hay algo deliberadamente incómodo en Digger (2026): una película que parece haber sido concebida para provocar carcajadas, pero que termina mirando al espectador con la solemnidad de quien acaba de explicarle el fin del mundo. Alejandro González Iñárritu, que nunca ha parecido especialmente interesado en hacer películas pequeñas ni silenciosas, se lanza aquí a una sátira de proporciones apocalípticas y coloca a Tom Cruise en el centro del fregado. Y no precisamente para que corra.
Cruise ...

