Terence Fisher siempre alegra una mañana que ha despertado blanquirroja. Un gran festín visual a costa de ‘Island of terror’ (1966), un relato de fantasía y horror con la ciencia como motivo de la extraña irrupción de unas gelatinosas criaturas provistas de un tentáculo letal que tiene la cualidad de absorber los huesos de sus víctimas. Una historia plagada de un pequeño ramillete de curiosidades entorno a los experimentos científicos que pese a su bienintencionada voluntad son capaces de crear monstruos invencibles y asesinos que siembran la incertidumbre en una pequeña comunidad isleña.

En una isla del norte de Irlanda, comunicada solo por una barcaza como medio de transporte, un reputado investigador misterioso y misántropo trabaja en su recóndito laboratorio con sus ayudantes buscando una solución definitiva para combatir el cáncer. Su fama es proporcional al estricto secreto de sus avances en el campo en el que está trabajando.

La aparición del cadáver de un hombre cuyo cuerpo carece de estructura ósea pone en activo a la policía y al médico de la isla. Éste recluta a Brian Stanley (Peter Cushing), experto en medicina patológica que a su vez echa mano de los servicios de David West (Edward Judd), el mayor especialista en huesos. Las mentes más doctas y preparadas para cualquier desafío científico se trasladan a la isla acompañados por Toni Merrill (Carole Gray), amiga de West, para comprobar y analizar in situ las características sorprendentes de la gente encontrada sin vida.

¿Se trata de una plaga, de un contagio? Pronto se descubrirá que la materia en la que estaba metido el reservado científico Larry Philips ha escapado de su control y provoca la aparición de unas criaturas babosas y horripilantes que tienen la facultad de duplicarse con facilidad.

El peligro es inminente y urge atajar su propagación. En caso contrario la ferocidad de los bichos repletos de células vivas de carbono y silicona formarán un ejército indestructible.

La películas se la conoce también como ‘S.O.S. el mundo en peligro’ y conforma una curiosa, a ratos extravagante, pero muy efectiva, por sus sorprendentes y artesanales efectos especiales, sobre una comunidad en defensa ante el ataque de unas vainas cuyo diseño recuerda, salvando las distancias, los alienígenas de ‘La guerra de los mundos’, de Byron Haskin.

Los experimentados profesionales del campo de la investigación y la solidaridad de los habitantes del pueblo, unen sus fuerzas para combatir a une enemigo extraño, que se conoce su descomunal destreza destructora pero se ignora la forma de detenerlo. Como se trata de genios de la medicina moderna, adelantados a su tiempo, recurren a una metodología prosaica como la vacuna para erradicar el mal.

Los isleños y los científicos, más la policía, unidos y encerrados en un granero peleando contra las criaturas a la vez que suspiran para que la fórmula empleada para la detención del mal surta efecto.

Entre las grandes escenas de la película, que hay algunas estupendas, destaco aquella en la que Brian Stanley, un Cushing en su sitio, como siempre, es atacado por el tentáculo succionador y se le debe cortar de un hachazo el antebrazo para poder desligarse del bicho. El plano detalle del muñón seccionado y el chorro de sangre es uno de los instantes gloriosos de la película.

Fisher, en su perversidad, no sólo construye un fascinante dispositivo visual de terror, sino que todavía tiene ganas de fastidiar al espectador llevándolo hasta Japón, a un laboratorio, y añadir un epílogo que deja a la audiencia noqueada.

Reseña de Jose Manuel León Meliá.

 

Island of Terror (1966)
Island of Terror poster Rating: 6.1/10 (3,770 votes)
Director: Terence Fisher
Writer: Edward Mann, Al Ramsen
Stars: Peter Cushing, Edward Judd, Carole Gray
Runtime: 89 min
Rated: Unrated
Genre: Horror, Sci-Fi
Released: 01 Feb 1967
Plot: An isolated remote island community is threatened by an attack by tentacled silicates which liquefy and digest bone and tissue.
Calificación: