Una vida robada en un mundo de hombres

En la Seminci hemos podido descubrir Rosé, una interesante producción austríaca dirigida por Markus Schleinzer, que ha presentado la película y participado posteriormente en un coloquio. Una propuesta ambientada en el siglo XVII que nos sumerge en una época oscura, marcada por la miseria, las desigualdades sociales y una sociedad en la que las mujeres estaban relegadas a un papel completamente secundario.

La historia nos presenta a una persona que regresa de la guerra después de muchos años y reclama una granja abandonada, situada en medio de la nada, cuyos antiguos propietarios conocía desde su infancia. Su intención es empezar una nueva vida y levantar de nuevo aquel lugar, pero hay un detalle fundamental que condicionará su existencia: aunque todo el mundo lo considera un hombre, en realidad es una mujer que lleva toda su vida haciéndose pasar por uno para poder sobrevivir en una sociedad que no le habría permitido disfrutar de la misma libertad.

Poco a poco, consigue integrarse en la comunidad y establecer relaciones con sus vecinos. Uno de ellos, que tiene varias hijas, pretende que se case con la mayor. El matrimonio le permite obtener una dote con la que comenzar a levantar su pequeño mundo, trabajar las tierras y sacar adelante la granja. Con esfuerzo, consigue animales y empieza a construir una vida aparentemente estable. Sin embargo, cuando su esposa se queda embarazada, la situación comienza a complicarse y todo aquello que había logrado construir queda amenazado.

Markus Schleinzer construye un relato duro, triste y profundamente melancólico, en el que la supervivencia se convierte en una lucha constante. La película nos muestra un mundo rural donde la existencia está marcada por la precariedad, el aislamiento y la falta de recursos. La gente malvive con lo poco que tiene y cualquier enfermedad, accidente o desgracia puede acabar convirtiéndose en una tragedia. En este sentido, la película consigue transmitir de manera convincente la dureza de una época en la que la vida humana parecía estar permanentemente a merced de las circunstancias.

Uno de los grandes aciertos de Rosé es su magnífica fotografía en blanco y negro, que contribuye a crear una atmósfera fría, áspera y opresiva. No estamos ante una recreación histórica especialmente amable o idealizada, sino ante un retrato de la miseria cotidiana, de las dificultades para salir adelante y de una sociedad en la que las oportunidades de cada persona estaban determinadas por su posición y, especialmente, por su género. El blanco y negro refuerza esa sensación de desolación y convierte los paisajes, las viviendas y los rostros de los personajes en elementos fundamentales de una historia donde parece que apenas hay espacio para la esperanza.

La música acompaña adecuadamente el relato, sin romper esa sensación de desasosiego que domina buena parte del metraje. Todo contribuye a construir un ambiente en el que la tensión surge de la propia vida cotidiana y de la amenaza constante de que cualquier pequeño acontecimiento termine por derrumbar el frágil equilibrio alcanzado por los protagonistas.

Mención especial merece Sandra Hüller, que ofrece una interpretación fantástica y sostiene buena parte del peso dramático de la película. Su personaje, marcado físicamente por una profunda cicatriz en el rostro provocada por un disparo, transmite una dureza y una vulnerabilidad que encajan perfectamente con la naturaleza de la historia. Su presencia resulta fundamental para comprender a una persona obligada a ocultar su verdadera identidad para encontrar un lugar en el mundo. No se trata solamente de sobrevivir en unas condiciones materiales terribles, sino también de mantener una identidad secreta en una sociedad que difícilmente habría aceptado su verdadera condición.

Aunque no estamos ante una historia basada en hechos reales, resulta fácil imaginar que situaciones semejantes pudieron producirse en una época en la que las mujeres tenían enormes dificultades para disponer de autonomía y decidir sobre su propia vida. La película utiliza esta premisa para reflexionar sobre la identidad, la supervivencia y el precio que una persona puede llegar a pagar para conseguir algo tan elemental como vivir en libertad.

En algunos momentos, Rosé puede recordar a El regreso de Martin Guerre, la película protagonizada por Gérard Depardieu, y también a su versión estadounidense, Sommersby, con Richard Gere. Sin embargo, aquí el planteamiento adquiere una dimensión especialmente sombría, al situar en el centro del relato a una mujer que debe ocultar quién es para poder construir una existencia que, de otro modo, le habría resultado prácticamente imposible.

En definitiva, Rosé es una película interesante, dura y visualmente muy poderosa, que encuentra en su fotografía en blanco y negro, en su ambientación y en la extraordinaria interpretación de Sandra Hüller sus principales virtudes. Una historia triste y melancólica que nos traslada a un mundo miserable y despiadado, donde salir adelante ya supone una auténtica proeza y donde la posibilidad de vivir de acuerdo con la propia identidad se convierte en un privilegio que no todo el mundo puede permitirse.

Ricar

 

Rose (2026)
Rose poster Rating: 7.5/10 (2,345 votes)
Director: Markus Schleinzer
Writer: Markus Schleinzer, Alexander Brom
Stars: Sandra Hüller, Caro Braun, Marisa Growaldt
Runtime: 94 min
Rated: N/A
Genre: Biography, Drama, History
Released: 17 Apr 2026
Plot: A woman in the early 17th century, who is disguised as a man and wants to be a good citizen at any cost.
Calificación: