
El horror tiene vistas a Tel Aviv
Hay películas que se ven con un nudo en la garganta y otras que, directamente, te dejan el cuerpo del revés. Naza, el documental de Yuval Abraham y Rachel Szor, pertenece a esta segunda categoría. Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y presentado también en la sección Perlak de la 74.ª edición del Festival de San Sebastián, este escalofriante trabajo de no ficción convierte la palabra en un arma de doble filo: quienes hablan conocen los mecanismos de la maquinaria militar israelí desde dentro, y lo que cuentan resulta tan estremecedor como difícil de digerir.
Naza es un término empleado en el ámbito militar israelí para cuantificar las posibles víctimas civiles de un ataque. Un eufemismo burocrático, frío y casi aséptico que encierra una monstruosidad: convertir vidas humanas en cifras asumibles dentro de una operación militar. Y ahí está precisamente el corazón de la película. Abraham y Szor, dos de los cineastas responsables de ‘No Other Land’, vuelven a mirar de frente la tragedia palestina, esta vez desde el otro lado de la frontera moral, allí donde se toman las decisiones y se aprietan los botones.
La propuesta formal es tan sencilla como demoledora. Veinticuatro antiguos integrantes de los servicios de inteligencia y del aparato militar israelí prestan testimonio bajo condiciones de anonimato. Sus rostros y sus voces aparecen distorsionados para proteger su identidad. La cámara los entrevista de noche, en las azoteas de Tel Aviv, entre edificios monumentales, rascacielos iluminados y anuncios luminosos que dibujan una ciudad moderna, cosmopolita y aparentemente ajena al desastre que se desarrolla a pocos kilómetros. No hay grandes alardes visuales ni música empeñada en decirnos cuándo debemos estremecernos. Aquí el horror no necesita banda sonora: ya viene incorporado en las declaraciones.
El contraste es de los que se te quedan clavados. Mientras los entrevistados explican cómo se identificaban los objetivos, qué sistemas de vigilancia se utilizaban y de qué manera la inteligencia artificial contribuía a seleccionar posibles blancos, la ciudad continúa con su rutina nocturna. De vez en cuando, la cámara se detiene en alguna ventana: dentro, alguien ve la televisión, sigue los informativos y parece vivir en otro planeta. En esa normalidad doméstica, tan reconocible y tan inquietante, se esconde una de las ideas más perturbadoras de ‘Naza’: la barbarie no siempre necesita monstruos de película; también puede funcionar con horarios, protocolos, pantallas y reuniones de despacho.
Los testimonios describen un sistema en el que la presencia de civiles, incluidos niños y familiares de los objetivos militares, podía conocerse de antemano y, aun así, quedar incorporada al cálculo de un bombardeo. Las voces, amortiguadas y artificialmente modificadas, conservan una frialdad que hiela la sangre. A veces parece asomar cierta incomodidad, incluso una conciencia tardía de la brutalidad de los hechos narrados. Pero la película no se entretiene en absolver a nadie ni en ofrecer coartadas sentimentales. Escucha. Y deja que cada palabra caiga con todo su peso.
Después del 7 de octubre de 2023, cuando los ataques de Hamás contra Israel desencadenaron una nueva fase de violencia, la ofensiva israelí sobre Gaza dejó una devastación humana y material de dimensiones extraordinarias. ‘Naza’ se adentra en los engranajes de esa respuesta militar y cuestiona la deshumanización que permite transformar a una población entera en una suma de objetivos potenciales. En su tramo final, las imágenes de teléfonos móviles nos devuelven a las consecuencias reales de esa maquinaria: familias que buscan a sus hijos, padres desesperados y una ciudad reducida a escombros. Entonces, las explicaciones técnicas de las azoteas adquieren una dimensión insoportable.
Con apenas 80 minutos, Abraham y Szor construyen una película austera, valiente y de una contundencia extraordinaria. Su colaboración con The Guardian y el trabajo periodístico que sostiene el documental se perciben en la precisión de los testimonios y en la voluntad de desentrañar cómo funciona un sistema, más allá de las consignas y los discursos oficiales.
‘Naza’ es, sí, una película de terror. Pero no hay fantasmas, criaturas ni trucos de feria: el espanto nace de la capacidad humana para normalizar lo intolerable. Al salir de la sala, cuesta sacudirse la sensación de haber asistido a algo más que una película. Es una mirada incómoda a la barbarie contemporánea y a la facilidad con la que el lenguaje administrativo puede disfrazar la destrucción. Un documental que no busca el aplauso fácil, sino algo mucho más urgente: que miremos, que escuchemos y que no apartemos la vista.
Reseña José Manuel León Meliá

| Naza (2026) | |
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Rating: 7.9/10 (3,173 votes) Director: Yuval Abraham, Rachel Szor Writer: Yuval Abraham, Rachel Szor Stars: Yuval Abraham Runtime: 80 min Rated: N/A Genre: Documentary, War Released: 16 Oct 2026 |
| Plot: Filmed at night from Tel Aviv rooftops, this investigative documentary examines the civilian casualties of Israel's military operations in Gaza and the systems behind targeted killings of Palestinians. | |







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