
La película ‘Los últimos hombres duros’ (The last hard men,1976), dirigida por Andrew V. McLaglen, se inscribe dentro del western tardío de los años 70, con ciertos tintes revisionistas aunque anclada todavía en estructuras clásicas del género. Su eje temático principal es la venganza, un motivo recurrente que aquí se desarrolla en un contexto de transición histórica: los albores del siglo XX, donde conviven el viejo Oeste con los avances tecnológicos como el ferrocarril, el teléfono o el automóvil.
La historia arranca con una potente imagen: un grupo de presos trabajando en la construcción de la vía férrea en Arizona. Entre ellos destaca Zach Provo, interpretado por James Coburn, quien encarna con su habitual dureza a un líder carismático y violento. Tras escapar eliminando a sus vigilantes, selecciona a un reducido grupo de hombres que considera dignos de acompañarle, dejando atrás a los débiles. Esta decisión ya perfila el tono del personaje: dominante, pragmático y brutal.
El objetivo de Provo no es simplemente huir, sino ajustar cuentas con Sam Burgade, antiguo capitán y ex jefe de la policía territorial, interpretado por Charlton Heston. Burgade fue quien lo envió a prisión, y ahora se convierte en el blanco de su venganza. A partir de aquí, la película construye una estructura de persecución y acecho mutuo: Provo toma la iniciativa, logra despistar a su enemigo y secuestra a su hija, Susan (Barbara Hershey), desencadenando así la respuesta de Burgade.
Se organiza entonces una partida de búsqueda en la que también participa Hal Brickman (Chris Mitchum), prometido de Susan y un agricultor que representa el nuevo tiempo: el progreso, la modernización del campo con los fertilizantes y una masculinidad distinta, alejada del arquetipo violento del western clásico. Este contraste es clave en la película, ya que enfrenta dos mundos: el de los hombres duros del pasado y el de una sociedad en transformación.
El relato avanza como un duelo de egos entre Provo y Burgade, donde la tensión crece progresivamente hasta el enfrentamiento final. Sin embargo, el film no rehúye la crudeza: incluye escenas de violencia explícita, como la agresión a Susan acometida por los dos tipos más rijosos y pervertidos de la banda de Provo, utilizada narrativamente como cebo para forzar la aparición de Burgade. Este tipo de recursos refuerza el tono áspero del conjunto, aunque hoy resultan problemáticos y discutibles.
Desde el punto de vista técnico, McLaglen demuestra su veteranía en el género: uso eficaz de los espacios abiertos, dominio del ritmo en las escenas de acción y recursos visuales propios de la época, como el zoom o la cámara lenta en los disparos, que acentúan la violencia.
En última instancia, el título alude irónicamente al personaje de Hal Brickman, quien, pese a no encajar en el molde tradicional, termina demostrando una fortaleza inesperada. Es él, y no los viejos pistoleros, quien encarna a ese “último hombre duro”, redefiniendo el concepto.
Aun así, la película se queda en una propuesta discreta. Aunque cuenta con dos grandes actores como Heston y Coburn, ninguno ofrece aquí una interpretación especialmente memorable. El film cumple dentro de los códigos del género, pero no logra trascenderlos ni aportar una mirada realmente innovadora.
Reseña de José Manuel León Meliá

| The Last Hard Men (1976) | |
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Rating: 6.2/10 (2,704 votes) Director: Andrew V. McLaglen Writer: Brian Garfield, Guerdon Trueblood Stars: Charlton Heston, James Coburn, Barbara Hershey Runtime: 98 min Rated: R Genre: Drama, Western Released: 01 Jun 1976 |
| Plot: In 1909 Arizona, retired lawman Sam Burgade's life is turned upside-down when his old enemy Zach Provo and six other convicts escape a chain-gang in the Yuma Territorial Prison and come gunning for him. | |







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