Hay películas que nacen para ganar premios, otras para vender muñecos y luego están esas rarezas simpáticas que aparecen sin hacer demasiado ruido y terminan por afrontar su anécdota como principal foco de atracción. conquistando al público a base de encanto, ocurrencias y una cierta ternura descarada. ‘Las ovejas detectives’ (2026) pertenece precisamente a esta última categoría: una fábula detectivesca con lana, mala leche rural y vocación de sobremesa feliz.
El responsable del invento es Kyle Balda, cineasta curtido en el territorio de la animación y el entretenimiento familiar, que aquí cambia los muñecos hiperactivos por un rebaño con complejo de Sherlock Holmes y Hércules Poirot a partes iguales. Aunque sus dotes detectivescas están más cerca del inspector belga que del británico. Y lo cierto es que la jugada le sale bastante bien. La película no pretende reinventar el suspense ni descubrir la pólvora cinematográfica, pero sí tiene claro algo fundamental: cuando unas ovejas empiezan a resolver un asesinato mejor que la policía local, lo mínimo que puede hacer el espectador es sentarse y disfrutar del disparate. Y el dislate está garantizado aunque a ratos tengas ganas de huir y salir corriendo.
El guion de Craig Mazin, basado en la celebrada novela superventas de Leanie Swann, juega continuamente con ese tono entre cuento de intriga y comedia británica de campiña alegre. Todo empieza con un pastor de ovejas interpretado por un estupendo Hugh Jackman, aquí alejadísimo de héroes musculados y garras metálicas. Su personaje es un hombre solitario, excéntrico y entrañable que cada noche reúne al rebaño frente a su bungalow para leerles novelas de misterio. Sí, exactamente eso: novelas policíacas para ovejas. Y lo mejor es que la película consigue que semejante premisa no resulte ridícula sino extrañamente adorable.
Las ovejas, claro, escuchan atentamente. Algunas entienden poco más que cuatro palabras sueltas; otras, en cambio, desarrollan auténticas habilidades deductivas. Hay incluso un pequeño grupo de “ovejas élite” que analiza pistas, sospechosos y móviles criminales con más eficacia que ciertos inspectores de homicidios de series televisivas. El problema llega cuando el pastor aparece muerto y lo que parecía un accidente empieza a oler a asesinato con todas las letras.
Ahí entra en juego Nicholas Braun como policía rural despistado, un agente larguirucho, sin experiencia criminal, con pinta de hombre que todavía escribe los informes con dos dedos y mira las pistas como quien observa un electrodoméstico averiado. Su torpeza inicial es uno de los grandes motores cómicos de la película. Porque mientras él intenta no perderse entre sospechosos, son las ovejas las que empiezan a colocar mentalmente las piezas del rompecabezas.
También aparece una magnífica Emma Thompson encarnando a una sofisticada abogada urbana, elegante y astuta, de esas personas capaces de entrar en una granja embarrada sin mancharse los zapatos ni la reputación. Su personaje aporta ironía, clase y ese tipo de sarcasmo británico que parece pronunciado mientras toma té y destruye legalmente a alguien.
Por otro lado, Molly Gordon interpreta a la hija del pastor, una joven afectuosa que llega a Inglaterra invitada por su padre y tiene la pésima suerte de encontrarse con el cadáver de su progenitor antes incluso que con el té de bienvenida. Y como toda buena historia detectivesca necesita un villano con sonrisa aceitosa, ahí aparece Nicholas Galitzine dando vida a un periodista oportunista, ambicioso y bastante miserable que aterriza en una feria rural aparentemente insignificante con intereses mucho menos inocentes de lo que aparenta. Nadie manda un reportero a cubrir una feria de un lugar perdido en el campo británico por amor al periodismo; aquí hay herencias, conspiraciones y codicia disfrazada de libreta y bolígrafo.
Lo mejor de la película no está realmente en el misterio —que funciona dignamente— sino en el tono. ‘Las ovejas detectives’ es una película amable sin caer en la cursilería diabética. Tiene humor, cierta melancolía rural y un cariño evidente hacia sus personajes animales. No busca discursos trascendentales ni metáforas políticas a lo ‘Rebelión en la granja’. Aquí las ovejas no quieren derrocar el sistema: simplemente desean descubrir quién mató al hombre que les leía novelas antes de dormir.
Visualmente, además, la película resulta bastante agradable. La fotografía explota con acierto esos paisajes bucólicos ingleses, prados húmedos y carreteras secundarias donde parece que siempre está a punto de aparecer alguien escondiendo un cadáver en el maletero. Y la música de Heitor Pereira aporta justamente lo que necesita la historia: un aire rural, juguetón y detectivesco que envuelve la película en una atmósfera cálida y ligeramente misteriosa.
Eso sí: conviene verla en versión original. El doblaje castellano, especialmente en las voces de las ovejas, suena demasiado impostado y artificial, como si algunos personajes estuvieran permanentemente participando en un anuncio de yogures ecológicos. En inglés, en cambio, los matices cómicos y el encanto de los diálogos funcionan mucho mejor.
En definitiva, ‘Las ovejas detectives’ es una pequeña rareza simpática, una película de misterio para toda la familia que mezcla humor británico, animales detectives y crimen rural con sorprendente naturalidad. Quizá no cambie la historia del cine, pero tampoco todas las películas necesitan hacerlo. Algunas simplemente aspiran a que pases dos horas sonriendo mientras un grupo de ovejas resuelve un asesinato mejor que los humanos. Y, sinceramente, eso ya tiene bastante mérito
Reseña de Jose Manuel León Meliá
The Sheep Detectives (2026)
Rating: N/A/10 (N/A votes) Director: Kyle Balda Writer: Craig Mazin, Leonie Swann Stars: Bryan Cranston, Nicholas Galitzine, Hugh Jackman Runtime: 109 min Rated: PG Genre: Action, Comedy, Family Released: 08 May 2026
Plot: Every night a shepherd reads aloud a murder mystery, pretending his sheep can understand. When he is found dead, the sheep realize at once that it was a murder and think they know everything about how to go about solving it.
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