Las secuelas que quedan

Debuta como director el actor Jaime Lorente y, la verdad, tengo que reconocer que nunca me ha convencido demasiado como intérprete en las películas que he visto de él. En esta ocasión se pone detrás de las cámaras para traernos El mal hijo, un drama social sobre el abandono familiar y las heridas que arrastramos a lo largo de la vida como consecuencia de estas situaciones.

Nos trasladamos a las huertas murcianas, donde Rubén tiene apenas once años cuando su padre desaparece. Esta circunstancia le lleva a vivir con su abuela Pascuala, una mujer a la que apenas conoce y que se convertirá en su principal figura protectora, en contraste con la ausencia de sus progenitores. Su padre es incapaz de hacerse cargo del niño debido a su adicción a las drogas, mientras que su madre también permanece al margen de su vida.

Las buenas intenciones de esta triste historia familiar no siempre se traducen en una película bien contada. El montaje resulta algo disperso y la narración carece de la fuerza necesaria para transmitir toda la dureza de lo que nos está contando. Hay material interesante, pero la forma de desarrollarlo no termina de funcionar y algunas situaciones se quedan a medio camino, sin alcanzar la intensidad que cabría esperar.

Lo más interesante es, sin duda, la relación que se establece entre la abuela y el niño. Susi Sánchez, como siempre, borda su papel dentro de una historia marcada por el abandono y la frustración. La actriz aporta carácter, humanidad y una gran sensibilidad a su personaje, convirtiéndose en uno de los principales puntos fuertes de la película. Su relación con el pequeño Rubén es de lo poco que consigue transmitir una emoción auténtica en medio de tanta tristeza.

La historia está contada en dos etapas de la vida de Rubén. Por un lado, asistimos a las consecuencias de una infancia maltrecha y, por otro, vemos al protagonista cuando ya es adulto, arrastrando las heridas de aquel pasado. Sin embargo, esta estructura tampoco termina de funcionar. El salto entre ambas etapas provoca cierta desconexión narrativa, se pierde continuidad y cuesta encontrar una transición que permita encajar las dos partes de manera convincente. Da la sensación de que la película tiene dificultades para unir todas las piezas de la historia.

En el reparto destaca también Hugo Arbués, que interpreta a Rubén en su etapa adulta, mientras que Abel de la Fuente da vida al personaje durante la infancia. Ambos representan distintos momentos de una misma existencia marcada por la falta de afecto y las dificultades para encontrar su propio camino. Aun así, la evolución del protagonista no termina de desarrollarse con la profundidad necesaria para que comprendamos plenamente cómo le ha condicionado todo lo vivido.

La voluntad de Jaime Lorente de abordar un problema social y familiar tan delicado es loable, y su debut como director merece cierto reconocimiento. Hay una historia dura detrás de todo esto y una intención evidente de mostrar cómo el abandono y las adicciones pueden destrozar una familia y dejar unas heridas difíciles de cerrar. Habrá que darle tiempo para ver cómo evoluciona detrás de las cámaras, porque aquí todavía se aprecian ciertas carencias narrativas que le restan fuerza al conjunto.

En definitiva, El mal hijo es un drama sombrío, con buenas intenciones y una estupenda Susi Sánchez, pero cuyo desarrollo resulta bastante irregular. Su tono triste y pesimista acaba haciéndose repetitivo, mientras que la estructura narrativa hace aguas por varios sitios y dificulta que la historia llegue a calar como debería. Un debut correcto en sus intenciones, pero bastante fallido en su ejecución, que podría haber dado mucho más de sí.

Ricar

 

 

El mal hijo (2026)
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Director: Jaime Lorente
Writer: Jaime Lorente, Salvador S. Molina
Stars: Hugo Arbues, Abel de la Fuente, Óscar de la Fuente
Runtime: N/A
Rated: N/A
Genre: Drama
Released: 25 May 2026
Plot: Una abuela y su nieto Rubén de once años atraviesan los campos infinitos de limoneros, lo lleva a una vieja caseta de labriegos, la Pascuala tiene secuestrado a su propio hijo, padre de Rubén.
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