Día campestre a vista de dron

La película Día de caza reúne a cuatro mujeres —interpretadas por Carmen Machi (Carmen), Rossy de Palma(Rosa), Blanca Portillo (Blanca) y Zoe Arnáu (Diana) que se reencuentran en la finca extremeña de Blanca. Tres de las amigas comparten un pasado turbio que preferirían olvidar: en su juventud hicieron algo poco legal que quedó enterrado con el paso del tiempo.

Hoy sus vidas han tomado rumbos muy distintos. Rosa es consejera de un banco y disfruta de una posición acomodada. Carmen atraviesa un momento personal complicado y se refugia con frecuencia en la bebida. Blanca, en cambio, vive asfixiada por un proyecto inmobiliario en el que ha invertido todo su dinero y que puede venirse abajo si el terreno donde pretende construir acaba recalificado como no urbanizable para convertirse en parque natural. Desesperada, intenta presionar a su antigua amiga para que interceda ante el banco y le facilite unos créditos, incluso recordándole aquel oscuro episodio que comparten.

La negativa de Rosa hace aflorar viejas rencillas, envidias y frustraciones acumuladas durante años. Lo que comienza como una jornada aparentemente festiva en el campo —que culmina con una salida de caza— se convierte poco a poco en un escenario de tensión creciente. A esa atmósfera contribuye también un inquietante dron que sobrevuela y sigue a las protagonistas, añadiendo un elemento de vigilancia y amenaza que acompaña el deterioro de la relación entre ellas.

La película establece un guiño evidente al clásico del cine español La caza de Carlos Saura, incluso con alguna imagen que lo evoca directamente. Sin embargo, la comparación resulta poco favorable. Frente a la potencia narrativa y simbólica del filme de Saura, aquí encontramos una puesta en escena más plana, un ritmo algo perezoso y una historia bastante previsible.

Las actrices sostienen el conjunto con oficio, pero ni el guion ni el desarrollo dramático terminan de aprovechar del todo sus posibilidades. Pese a su planteamiento sencillo y a su reducido número de personajes, la película deja varios aspectos poco desarrollados. El resultado es una propuesta irregular que se deja ver sobre todo por la calidad de su reparto, pero que no termina de cuajar.

Manuel – Ricar

 

Pedro Aguilera dirige y reinterpreta una versión actualizada del clásico “La caza” 1966 de Carlos Saura y lo hace presentando la historia con 4 mujeres, antiguas amigas, que se reúnen en un caserón impresionante con un coto privado para pasar una jornada de caza.

La película desprende tensión, en la evolución de la relación entre las mujeres, desprende lujo en sus ropas y en el caserón del coto, y desprende calor sofocante y extremo en el clima y en las conversaciones entre ellas, al principio cotidianas, que se van transformando en tensiones al aflorar los verdaderos intereses de la reunión y el encuentro, las antiguas heridas entre ellas, los reproches y rencillas y las dinámicas de poder y dependencia.

Pedro Aguilera conecta con la película original de Carlos Saura a través del guión, a veces con frases calcadas literalmente, así como con las tensiones entre las protagonistas. Aguilera quería actualizar y modernizar la temática de esa violencia soterrada que va aflorando a lo largo de la historia entre los personajes, de ese día que se tuerce, desde una mirada femenina, que sigue conllevando miseria humana, rencores y conflictos no resueltos, y portándola a una España contemporánea.
Igualmente el Director (también guionista) introduce elementos de humor, con pinceladas que nos hacen surgir la risa… aunque luego adquieras consciencia como espectador que es un humor negro y a veces helado.
Tiene líneas sarcásticas e irónicas con temas como la amistad, la menopausia, la maternidad, la desigualdad social, la memoria generacional, todas muy bien presentadas con las situaciones actuales de corrientes políticas.
Especial consideración, golpe muy bien tirado, de un diálogo de Blanca Portillo hablando de la industria del cine, de las subvenciones y de qué es la cultura. Buenísimo.

Los papeles de las protagonistas son mujeres muy actuales, tanto en los 3 personajes maduros, interpretados por magníficas actrices (Blanca Portillo, Rossy de Palma, Carmen Machi) como en la joven (Zoe Arnao), que son personajes con alto nivel social, una de ellas venida a menos, otra sirvienta con clase dependiente, otra una directiva empoderada gracias a sus relaciones laborales en banca y otra estudiante de familia rica que quiere ser independiente en sus deciones y ecologista en sus principios, pero que la realidad poco a poco muestra que todo es fachada sin que ella fuera del todo consciente.

Muy destacable la fotografía y el escenario: por un lado, la extrema luminosidad de un día de Julio en el que hace muchísimo calor, con escasos árboles y sombras y, por otro, la inmensidad del coto de caza, que al ser tan abierto y explotar las tensiones, con ese ambiente hostil y asfixiante, el paisaje abierto se convierte en claustrofóbico al no poder salir de él, pues no tiene límites en lo que alcanza la vista.

Igualmente llama la atención la música original: la música es de orquesta, pero tiene elementos muy naturales, como el chirriar constante de una verja, la percusión de maderas, como si se hubiesen cogido ramas de alguna de las encinas del paisaje, de sonidos similares a los pájaros con forma musical… es espléndida y el conjunto con la imagen ayuda a que te sumerjas en el campo.

Película entretenida, con pinceladas de humor, hiriente a veces, tensa y muy gustosa de ver. Un homenaje actualizado de La Caza de Carlos Saura.

AngelsRup

 

Día de caza (2025)
Día de caza poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Pedro Aguilera
Writer: Lola Mayo
Stars: Rossy de Palma, Carmen Machi, Blanca Portillo
Runtime: N/A
Rated: N/A
Genre: Drama, Thriller
Released: N/A
Plot: Three former friends reuniting for a rabbit hunt. Their reunion takes a dark turn, with the final bloody events symbolic of the social elite under Francisco Franco's dictatorship in Spain.
Calificación: