Arturo (Guillermo Francella) es un galerista encantador e inescrupuloso. Renzo (Luis Brandoni) es un pintor hosco y en decadencia. Si bien los une una vieja amistad, no coinciden en (casi) nada. El galerista intenta por todos los medios reflotar la carrera artística de su amigo, pero las cosas van de mal en peor. Hasta que una idea loca y extrema aparece como una posible solución. 

Prácticamente en los terrenos del juguete cómico se mueve esta simpática y entrañable producción argentina premiada por el público en la última edición de la Seminci. El guión consigue aprovechar al máximo dos personajes sin desperdicio, sustentados por interpretaciones solventes, con el grado de complicidad idóneo, a quienes les da un corto pero suculento recorrido.
Arturo abre el film confesando a la cámara que ha cometido un asesinato, algo que despierta inmediatamente la curiosidad viniendo de una persona aparentemente normal y elegante. A partir de ese instante nos cuenta como llegó a tal extremo. Este reputado galerista es el mejor valedor de un pintor bohemio de éxito en los 80 que se encuentra en horas bajas y despotrica de cuantos le rodean. La oportunidad para ambos se presenta cuando una importante empresa les encarga la realización del mural que presidirá el hall de su edificio, lo que desencadena una serie de acontecimientos impensables.
La historia transita desde la comedia al drama emotivo, pasando por la intriga, y finalizando nuevamente en clave humorística. Lo meritorio radica en que ensambla perfectamente los diferentes tonos a través de los cuales discurre el relato. Salvo algún ligero altibajo, mantiene el interés por el devenir de sus protagonistas y también la sonrisa del espectador casi todo el tiempo.
Funcionan plenamente las pequeñas participaciones de los secundarios, en general muy reducidas que, no obstante, resultan eficaces a la hora de proporcionar escenas desternillantes, incluyendo una sátira acerca de las maneras de entender el arte moderno.
Sin grandes pretensiones, la cinta logra su propósito de entretener e ironizar sobre el modo de ser de aquel país en distintos ámbitos, aspecto extrapolable a otras sociedades de impronta latina, registro que domina el director Gastón Duprat, como ya demostró en ‘El ciudadano ilustre’ (2016).
Los veteranos Guillermo Francella y Luis Brandoni mantienen encendida la llama de la afable relación amor/odio que les vincula. Se une puntualmente a ellos Raúl Arévalo que aporta unos toques de frescura.
Crítica de Eduardo Casanova

Mi obra maestra (2018)
Mi obra maestra poster Valoración: N/A/10 (N/A votes)
Director: Gastón Duprat
Guión: Gastón Duprat
Actores: Guillermo Francella, Luis Brandoni, Raúl Arévalo, Andrea Frigerio
Duración: N/A
Calificación: N/A
Género: Comedy
Estreno: 16 Aug 2018
Sinopsis: Arturo is an unscrupulous art dealer and Renzo his socially-awkward painter and longtime friend. Willing to risk it all, they develop an extreme and ludicrous plan to save themselves.
Calificación: