La soledad, la ausencia y el claro deseo de escapar Andrew Haigh es uno de esos cineastas que saben explorar con especial sensibilidad las relaciones humanas y los sentimientos que permanecen ocultos bajo una aparente normalidad. El director británico, que despuntó con 45 años y me sorprendió especialmente con la magnífica Desconocidos, que tuve ocasión de descubrir en la Seminci de Valladolid, regresa con Un largo invierno, una propuesta intimista que vuelve a adentrarse en los ...