La adaptación del musical homónimo, basado en la exitosa novela de Manuel Puig, alterna el drama sórdido con el espectáculo colorido al más puro estilo hollywoodense. El contraste funciona y el relato engancha en ambas vertientes. Indudablemente, embelesa cuando toma las llamativas formas de los clásicos del género, donde las atractivas coreografías y la esmerada dirección artística proporcionan unas secuencias hechizantes. No en vano, tras las cámaras está el premiado Bill Condon, responsable de, entre ...