Segunda película que veo esta semana del buen y ecléctico cineasta mexicano, Fernando Eimbcke, retratista de pequeños y minimalistas cuadros de la vida cotidiana. En este caso en un drama ambientado en los años 90 y alrededor de los vínculos que unen y desunen a las familias, con una mirada, pese a cierta crispación, positiva.

Hay películas que empiezan con una explosión. Olmo, en cambio, empieza con hormonas. Y no precisamente en modo ahorro. Fernando Einbecke abre este largometraje con una imagen de textura noventera, esponjosa, algo achampanada y descaradamente sensual, para colocarnos de inmediato en la cabeza de un chaval de quince años: sexo, fiesta, la vecinita de al lado y cero ganas de asumir responsabilidades. El problema es que la vida, como casi siempre, tiene la desagradable costumbre de llamar a la puerta justo cuando uno está a punto de pasárselo bien.

Ambientada en Las Cruces, Nuevo México, y concentrada prácticamente en las veinticuatro horas de un día, Olmo sigue a su protagonista homónimo, interpretado por Iván Uttapa con una naturalidad admirable. El personaje lleva el nombre del árbol porque su padre quiso bautizarlo así en homenaje a la resistencia de esa madera, utilizada tradicionalmente para construir barcos. Una metáfora que no necesita ponerse corbata: este adolescente tendrá que aprender a resistir bastante más de lo que le apetecería.

Einbecke, que también firma el guion, construye una película de atmósfera muy marcada. En casa de Olmo las cosas no están precisamente para tirar cohetes. El padre permanece postrado en cama y necesita ayuda constante; la madre, encarnada por Rosa Armendáriz, trabaja en un pequeño restaurante para sacar adelante a la familia; y los dos hijos, Olmo y Ana —Andrea Suárez Paz—, tienen que repartirse el cuidado del padre. Todo ello mientras el dinero escasea, el alquiler se acumula y el desahucio empieza a asomar por el horizonte como un invitado particularmente antipático.

Pero Olmo tiene prioridades. Nina Sandoval es una diosa, hay una fiesta y él quiere ir. Su amigo Miguel es el cómplice perfecto para semejante operación. El pequeño inconveniente es que necesitan un equipo de música y el estéreo pertenece a Olmo… aunque está averiado. Aquí aparece una de las escenas más singulares de la película: el padre, experto en electrónica, ayuda a su hijo a repararlo con una minuciosa clase sobre polaridades, cátodos y demás misterios eléctricos. Einbecke convierte lo que podría haber sido un trámite narrativo en una escena doméstica llena de humanidad. Entre cables y componentes electrónicos también se reconstruye, durante unos minutos, la relación entre padre e hijo.
Cuando finalmente el equipo funciona, Olmo y Miguel emprenden viaje hacia la fiesta en un coche que tampoco está para presumir de ITV. El trayecto nocturno depara algunos giros bastante jugosos: Olmo descubre casualmente a su madre besándose con un compañero de trabajo y, poco después, él y Miguel terminan entrando por error en un velatorio. Sí, un velatorio. Porque la adolescencia también tiene momentos de épica salpicada de humor y chispa. Para salir corriendo; como así hacen, por no respetar a los muertos.

Y cuando parece que Olmo va a cumplir por fin su gran objetivo de la noche y vivir su primera experiencia sexual con Nina, la realidad vuelve a meter baza: su padre ha sufrido una complicación intestinal y ha sido ingresado en el hospital.

Producida, entre otros, por el mexicano Michel Franco y Brad Pitt, Olmo se mueve en ese territorio del cine pequeño, íntimo y aparentemente sencillo que encuentra la emoción en lo cotidiano. No necesita grandes fuegos artificiales porque ya tiene bastante con una familia que se quiere, se pelea, se necesita y, a ratos, apenas consigue soportarse.

Después de Moscas, Einbecke vuelve a demostrar una mirada sincera y a contracorriente, interesada en personajes que respiran, sudan, desean, se equivocan y siguen adelante. La fotografía, de cuidadisima textura, contribuye a recrear esa década de los noventa con una personalidad visual notable.

Olmo habla de la amistad, de la familia y de ese momento incómodo en el que uno quiere ser adulto únicamente para hacer lo que le dé la gana, pero descubre que ser adulto consiste, entre otras cosas, en cuidar de los demás. Y ahí está su pequeña gran verdad: puedes tener quince años, pensar solamente en una fiesta y estar descubriendo el sexo, pero la familia tiene la fea costumbre de recordarte que hay cosas que no pueden esperar.

Reseña de José Manuel León Meliá

 

Olmo (2026)
Olmo poster Rating: 6.3/10 (340 votes)
Director: Fernando Eimbcke
Writer: Fernando Eimbcke, Vanesa Garnica
Stars: Aivan Uttapa, Melanie Frometa, Rosa Armendariz
Runtime: 84 min
Rated: N/A
Genre: Comedy, Drama
Released: 07 Aug 2026
Plot: When Olmo gets invited to a party by his beautiful neighbor, he will do whatever he can to meet up with her, embarking on a night of laughs and chaos.
Calificación: