
Estreno de este fin de semana pasado. El título en cuestión es @morirnosiempresalebien. Una comedia costumbrista que entre sus enredos criminales de perfil bajo pretende suscribir una reflexión acerca de familias que situadas en las antípodas de la jerarquía social convergen en muñir triquiñuelas delictivas que los acerca más que los aleja.
Esta es una película intranscendente que no se preocupa por el sentido de la vida y sí por cosas inmediatas que van directamente a asuntos más urgentes, como pagar la hipoteca. ‘Morir no siempre sale bien’ (2025), la nueva propuesta de Claudia Pinto —a quien ya conocíamos por la extraña y algo rara ‘Las Consecuencias’ (2021)—, escrita junto a Luis Moreno, pertenece orgullosamente a las piezas que manejan las herramientas de la comedia excéntrica para llamar la atención del espectador mientras intenta mirar, aunque de reojo sobre la precariedad económica. Propone un disparate bastante loco localizado en Valencia y alrededores.
La premisa tiene algo de aquellas historias reales tan absurdas que parecen inventadas, como aquel secuestro del cadáver de Charles Chaplin perpetrado por dos pobres diablos que pensaron que la mejor forma de salir de la ruina era chantajear a la familia del genio del cine mudo. Salvando las distancias, Pinto recoge ese espíritu de chapuza desesperada y lo traslada a una Valencia periférica y reconocible.
Aquí los aspirantes a cerebro criminal son un matrimonio con el agua al cuello, interpretados con oficio por Tamara Casellas y Juan Carlos Vellido: él acaba de perder su empleo en una fábrica de frigoríficos y las facturas empiezan a mirar con cara de matón. La solución, cómo no, consiste en robar el cadáver del antiguo jefe, Jesús Sotelo, meterlo en un congelador plantado en el baño y pedir un rescate. Todo perfectamente pensado… si por perfectamente pensado entendemos una sucesión de torpezas dignas de delincuentes de andar por casa.
Un matrimonio de supervivientes, auténticos mindundis, al que les acompaña en la fechoría «el cuñado», encarnado por Raúl Prieto, un típico granuja de medio pelo. Sin olvidar la presencia de la luminosa Carmen Arrufat hija de los atrevidos profanadores de tumbas y especialmente espabilada. Mientras tanto, al otro lado aparece la familia del difunto, encabezada por Ana Wagener, tan peculiar y tramposa como la anterior. Porque aquí nadie tiene las manos limpias; unos viven con poco y otros viven mejor, pero todos parecen especialistas en buscar atajos.
Pinto construye una comedia agridulce urbana con chispa, ironía y bastante mala leche suave. Hay un retrato social de esa clase media venida a menos, de los que sobreviven haciendo cuentas con la calculadora y cruzando dedos a final de mes, aunque la película nunca pretende profundizar demasiado. Prefiere moverse por la sorpresa, el contraste y el enredo constante.
Y funciona mientras dura. Tiene ritmo, tiene momentos simpáticos y un puñado de personajes que convierten el caos y el aspecto grotesco del relato en un espectáculo razonablemente divertido. Otra cosa es que deje demasiada huella: se disfruta con facilidad y se olvida con una rapidez parecida. Pero tampoco parece pedir más. A veces basta con pasar un buen rato viendo cómo unos pillastres del escalafón más bajo sin experiencia alguna que intentan sacar provecho de un muerto que, incluso enterrado, sigue complicándole la vida a todo el mundo
Reseña de José Manuel León Meliá

| Morir no siempre sale bien (2025) | |
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Rating: N/A/10 (N/A votes) Director: Claudia Pinto Writer: Claudia Pinto Stars: Ana Wagener, Carmen Arrufat, Raúl Prieto Runtime: N/A Rated: N/A Genre: N/A Released: N/A |
| Plot: N/A | |
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