Desde que irrumpió en el panorama internacional con La bicicleta verde (2012), Haifaa Al-Mansour se convirtió en una voz imprescindible para entender el retrato contemporáneo de la mujer saudí en el cine. Aquella película, pequeña en apariencia pero enorme en impacto, reveló una cineasta con una mirada firme y una sensibilidad muy particular hacia las contradicciones de una sociedad marcada por estructuras profundamente patriarcales. Después llegarían títulos como Mary Shelley (2017) o La candidata perfecta (2019), confirmando una trayectoria coherente y comprometida.

Ahora, la directora saudí vuelve a adentrarse en terrenos reconocibles para ella, aunque esta vez cambia parcialmente de registro. La mujer sin nombre abandona el drama social más frontal para moverse entre las sombras del suspense y el thriller de investigación, una elección que aporta tensión narrativa y un atractivo juego de apariencias.

La historia comienza con una pregunta incómoda: ¿qué ocurre cuando aparece el cadáver de una joven en mitad del desierto y nadie reclama su cuerpo? El misterio es aún más perturbador porque la identidad de la víctima parece diluirse en el silencio. Mientras nadie dé un paso al frente, el caso permanece abierto; una mujer sin nombre, una historia suspendida en el vacío.

Es entonces cuando entra en escena Nawal (Mila Al Zahrani), una joven valerosa, que echa una mano en una comisaria haciendo fotocopias y que asegura estar decidida a entrar en una academia policial. Este personaje femenino adquiere una trascendencia muy significativa y termina involucrándose junto a un inspector en la investigación. Nawal posee algo que el cine de género acostumbra a reservar para sus personajes más atractivos: intuición, determinación y una capacidad casi obsesiva para detectar detalles invisibles para los demás. Tiene agallas, pero también inteligencia; una mezcla de impulsividad y perspicacia que convierte su presencia en el principal motor de la película.

Hay, además, un detalle curioso que construye su personalidad: gran parte de su aprendizaje detectivesco proviene de podcasts sobre casos criminales sin resolver presentados por una conocida influencer. Nawal absorbe teorías, pistas y patrones como quien reconstruye un rompecabezas pieza a pieza. No es una investigadora formada en los métodos tradicionales; es una mujer que ha aprendido por su cuenta y que convierte esa experiencia improvisada en una herramienta inesperadamente eficaz.

Pero detrás de la investigación aparece otro relato, uno mucho más reconocible dentro del cine de Al-Mansour: la situación de la mujer en Arabia Saudí. El cadáver abandonado en el desierto es también un símbolo. Poco a poco surgen rumores sobre una posible relación sentimental con un hombre mayor, mensajes intercambiados y una conducta que podría haber puesto en entredicho el honor familiar. Y ahí emerge una palabra que pesa como una condena: vergüenza.

La directora vuelve a señalar cómo determinadas estructuras sociales convierten a las mujeres en rehenes de las apariencias, donde la reputación colectiva puede llegar a imponerse incluso sobre el duelo o la justicia. El miedo a la deshonra acaba convirtiéndose en un personaje más dentro de la historia.
Sin embargo, el gran acierto de ‘La mujer sin nombre’ (Unidentifield) no reside realmente en su investigación policial. La película sigue una estructura relativamente convencional dentro del género, con pistas, sospechosos y revelaciones dosificadas. Incluso el escenario de Riad y sus alrededores —que aporta un indudable interés visual y cultural— parece quedar algo desaprovechado por una puesta en escena funcional, correcta pero poco ambiciosa desde un punto de vista visual.
Lo verdaderamente memorable llega al final.

Porque Al-Mansour guarda una carta bajo la manga y la juega en el momento exacto. El giro de guion cambia la lectura de lo visto hasta ese momento y obliga a reinterpretar cada gesto, cada decisión y cada silencio. Hay algo de cine negro clásico en esa maniobra narrativa, una sombra lejana de películas como Perdición (Double Indemnity, 1944), de Billy Wilder, donde las motivaciones ocultas y los personajes aparentemente vulnerables terminaban moviendo los hilos de toda la historia.

Salvando las enormes distancias entre ambos títulos, la referencia surge de forma inevitable: una mujer que altera el tablero, descoloca a quienes la rodean y pone en evidencia a todo un sistema.

Y es ahí donde la película deja su mejor sabor. No tanto en la resolución del caso, sino en la ironía que esconde. Porque quizá ‘La mujer sin nombre’ no solo investiga una muerte; quizá también se esté burlando discretamente de ciertas estructuras de poder, de cierta autoridad masculina convencida de tenerlo todo bajo control.

Y cuando la última pieza cae en su sitio, queda una sensación incómoda: tal vez el verdadero misterio nunca estuvo en el cadáver hallado en el desierto. La chanza final es un órdago que hace repuntar una película irregular y con un guion arbitrario. Los chuzos de punta sé adonde van dirigidos pero están muy amortiguados.

Reseña de José Manuel León Meliá

 

 

Unidentified (2025)
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Director: Haifaa Al-Mansour
Writer: Haifaa Al-Mansour, Brad Niemann
Stars: Mila Al Zahrani, Aziz Gharbawi, Adwa Alasiri
Runtime: 99 min
Rated: PG-13
Genre: Crime, Mystery, Thriller
Released: 05 Sep 2025
Plot: A grieving mother, fueled by her passion for true crime, seeks answers when a teenage girl is found dead in the desert and the police investigation stalls.
Calificación: