El año pasado fue la película letona de animación, 'Flow, un mundo que salvar' (2024), de Gints Zilbalodis, la que me conquistó el corazón de una manera abrumadora y hechizante. La historia de un gato, con unos sugerentes ojos amarillos que vivía una serie de experiencias, aventuras y desventuras tras un colapso mundial, atrapado en una vorágine brutal e inesperada y que debía agudizar su instinto para sobrevivir, junto a otras razas de animales, me ...

