
‘Pálida luz en las colinas’ (2025), coproducción internacional con fuerte sello japonés escrita y dirigida por Kei Ishikawa, es una lenta sedimentación de emociones y recuerdos. Nacido en 1977 y con una filmografía relativamente breve —alrededor de siete largometrajes—, Ishikawa ofrece aquí la primera aproximación cinematográfica a una de las primeras novelas de Kazuo Ishiguro y, para quien no conozca su obra previa, supone una carta de presentación de notable sensibilidad.
La película atesora muchas de las virtudes asociadas tradicionalmente al mejor cine japonés: una puesta en escena medida, una planificación elegante, movimientos de cámara discretos y un respeto absoluto por el ritmo interno de los personajes. Todo parece estar dispuesto para que las emociones respiren sin estridencias. Hay un cuidado extremo por las formas, pero no entendido como mero preciosismo, sino como una herramienta narrativa.
Mención especial merece la fotografía, uno de los grandes logros del filme. Su trabajo no solo diferencia visualmente dos épocas, sino también dos estados emocionales y dos mundos culturales. La narración transita entre el Japón de la posguerra, en torno a 1952, y una Inglaterra de 1982 envuelta en tonalidad levemente apagada y el encanto melancólico de la campiña cercana a Londres. Nagasaki posee una textura más cálida y terrosa, marcada todavía por las cicatrices invisibles de la devastación atómica; Inglaterra, por el contrario, aparece envuelta en una atmósfera más fría y nostálgica.
La historia gira alrededor de Etsuko, una mujer embarazada que vive aún bajo el peso psicológico y social del Japón que intenta reconstruirse tras la derrota y las consecuencias de la bomba atómica. Su existencia permanece condicionada por una sociedad profundamente patriarcal donde el papel masculino continúa imponiéndose con naturalidad. Ishikawa sugiere esa jerarquía social con inteligencia visual: pequeños gestos cotidianos, posiciones corporales o la propia disposición de la cámara hablan tanto como los diálogos.
Frente a ella aparece Sachiko, una mujer más libre y menos sometida a las convenciones sociales, acompañada por su hija Keiko. Ambas representan una forma distinta de afrontar la vida y funcionan casi como una confrontación entre dos modelos femeninos: uno ligado a la tradición y otro que parece anunciar una modernidad todavía lejana.
Décadas después surge Nikki, hija de Etsuko, ya instalada en Inglaterra. Es una mujer independiente, moderna, alejada de los patrones que condicionaron a su madre. Su deseo de indagar en las raíces familiares y reconstruir el pasado constituye el motor narrativo de la película. A través de conversaciones, objetos guardados en cajas y continuos saltos temporales, la historia va desplegándose lentamente.
Y precisamente ahí reside uno de los rasgos más característicos del filme. ‘Pálida visión en las colinas’ no ofrece respuestas inmediatas ni explicaciones cerradas. El espectador debe participar activamente, acompañar a Nikki en ese proceso de descubrimiento, interpretar silencios y rellenar espacios vacíos. Los conflictos dramáticos no estallan; permanecen contenidos, atenuados, casi suspendidos en el aire.
La película habla de la memoria, del peso del pasado sobre el presente y también de la identidad y de los vínculos materno-filiales. Lo hace desde una sensibilidad serena, alejada de cualquier exceso emocional. Puede que esa narrativa pausada y contemplativa exija cierta implicación por parte del espectador, pero quienes acepten entrar en su frecuencia encontrarán una obra delicada y elegante.
Una película bonita, serena y profundamente oriental, construida desde la calma y la sutileza, donde los recuerdos terminan convirtiéndose en el verdadero territorio emocional de sus personajes. Y un largometraje sobre un proceso creativo. El llevado a cabo por Nikki, con intenciones y virtudes de escritora, que aprovecha las cajas llenas de detalles y objetos del pasado para descubrir el pasado y redescubrir la figura de su madre. Su investigación completa las piezas que faltaban por encajar y da forma a un relato íntimo y evocador.
Reseña de José Manuel León Meliá

| A Pale View of Hills (2025) | |
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Rating: 6.7/10 (414 votes) Director: Kei Ishikawa Writer: Kazuo Ishiguro, Kei Ishikawa Stars: Suzu Hirose, Fumi Nikaidô, Yoh Yoshida Runtime: 123 min Rated: N/A Genre: Drama, History, War Released: 05 Sep 2025 |
| Plot: Dual timelines explore a Japanese widow's memories spanning post-war Nagasaki in 1950s and England during 1980s Cold War era, unraveling secrets that intertwine her past and present experiences across borders. | |







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