El año pasado fue la película letona de animación, ‘Flow, un mundo que salvar’ (2024), de Gints Zilbalodis, la que me conquistó el corazón de una manera abrumadora y hechizante. La historia de un gato, con unos sugerentes ojos amarillos que vivía una serie de experiencias, aventuras y desventuras tras un colapso mundial, atrapado en una vorágine brutal e inesperada y que debía agudizar su instinto para sobrevivir, junto a otras razas de animales, me conmovió y la saludé como una pieza magistral y muy bella. Sinceramente, me cautivó. Tanto fue así que incluso la anoté como una de las mejores obras visionadas el curso del 2024.

Si no cambian las cosas, que puede ser, aunque no soy muy proclive a ver cine de animación, pero me dejo llevar por la presencia de determinados títulos en festivales de cine o la resonancia de voces con criterio que las recomiendan; la de este año tiene pabellón francés.

Me ha entusiasmado una joya perfecta. Se titula ‘Amélie et la Métaphysique des tubes’ (2025) y está dirigida por la dupla creativa formada por Mailys Vallade y Liane-Cho Han Jin Kuang. Se trata de un largometraje hermoso, sensible, delicado y generoso de emociones. A pesar, y no es una rémora, sino más bien un asentamiento adaptativo a las características temáticas de la película, un comienzo reflexivo, nada triturado, expresado con voz en off, acerca de los avatares de la existencia, interpelando la tesis o noción de creación de Dios, como ser supremo, y puesta en cuestión por el desarrollo de la argumentación posterior.

Tras un epílogo denso trascendido por una imágenes brillantes y alegóricas, la acción se sitúa en Japón, años 60 y, en concreto, un 13 de agosto. Fechas de infamia y horror porque se recordaba a las víctimas causadas por el lanzamiento de dos bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki en 1945. Ahora se produce un terremoto y, a consecuencia del seísmo, nace un bebé, de nombre Amélie. Una criatura problemática y muy llorona que a sus padres, él diplomático de Bélgica en Japón y ella ama de casa, con dos hijos más, les trastorna, inquieta y les provoca nerviosismo. Para paliar la agitación del nuevo miembro de la familia, los padres echan mano de una asistenta, Mishio-San, que se convertirá en una figura trascendental en la educación de la muchachita.

El dibujo de los personajes, sobre todo el de la niña protagonista, me recuerda la contagiosa sinceridad y vulnerabilidad de Heidi, la legendaria serie japonesa de los años 70. Los colores pastel y los trazos sencillos, resplandecen en un conjunto coqueto y brillante, ofreciendo una textura apacible y cálida. En este aspecto destacan sobremanera los centelleantes ojos verdes de Amélie. Ojos poderosos, de una luminosidad que hechiza por su transparente candidez, que te atrapan, te envuelven y te dejan maravillado por su elocuencia.

Una niña que a los dos años y medio y tras probar una onza de chocolate blanco que le entrega su abuela paterna eclosiona de tal manera que comienza a experimentar una sabiduría espontánea sobrevenida justo en el momento en que los niños comienzan a desarrollar su personalidad.

La sutil y hermosa tonalidad de la textura plástica, de una expresividad expresionista, unida al choque cultural y de costumbres, a la magia que posee la historia y al inteligente manejo de momentos felices con otros dramáticos, sin olvidar temas personales relacionados con la visión de rencor y remordimiento que los personajes veteranos japoneses que no han olvidado la afrenta de la derrota en la guerra tienen hacia lo que consideran invasivo, se teje un elegante y bellísimo relato lleno de amor y dulzura.
‘Amélie et la Métaphysique des tubes’ tiene momentos de gran brillantez. El homenaje a los muertos, formulado a través de unas linternas que los japoneses construyen con madera y una vela encendida que depositan en las aguas del río cuya corriente empuja en dirección al mar, es un instante de notable sublimidad, un rato de bonita pureza. Lo mismo que la secuencia de la playa con Amélie aventurada hacia la orilla y sorprendida por un oleaje agresivo y amenazante.
La película se presentó en el festival de cine de San Sebastián, donde ganó el premio al mejor film europeo y, por supuesto, estuvo en el certamen de Annecy, donde ganó el Premio del Público. En líneas generales, una estupenda película que se estrena este viernes próximo en la cartelera comercial.
Reseña de José Manuel León Meliá

 

 

Little Amélie or the Character of Rain (2025)
Little Amélie or the Character of Rain poster Rating: N/A/10 (N/A votes)
Director: Liane-Cho Han Jin Kuang, Mailys Vallade
Writer: Amélie Nothomb
Stars: Emmylou Homs, Loïse Charpentier, Laetitia Coryn
Runtime: 75 min
Rated: N/A
Genre: Animation
Released: 25 Jun 2025
Plot: Amélie, a Belgian child in Japan, explores life with her companion Nishio-san. Her third birthday becomes a turning point, marking the beginning of life-altering events that shape her understanding of the world.
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