
Cualquier revisión de la amenazante película ‘The Parallax view’ (1974), de Alan J. Pakula, conocida en España como ‘El último testigo’, me sigue produciendo repelús y me provoca inseguridad y temor por considerar que somos auténticos peleles en manos de un sistema torticero y corrupto que, si quiere, te anula para siempre, haciéndote pasar con total desprecio y desfachatez por un perturbado demente de confusas ideas patrióticas.
Todo nuevo visionado de esta pieza setentera maquillada ahora con un escalado de imagen casi inmaculado me deja indefenso y al pie de los caballos. Sobre todo por dos momentos, resueltos técnica y narrativamente con dos travellings de acercamiento, el primero y de retroceso el segundo, en el que vemos a una comisión del senado argumentar en un informe que no admite preguntas sus conclusiones acerca del asesinato de dos candidatos progresistas al senado de los Estados Unidos eliminados por dos hombres trastornados, equivocados en sus motivos. Las dos escenas, fotografiadas con la severa luz tenebrista habitual del maestro de la oscuridad, Gordon Willis (‘El padrino’, ‘Interiores’, entre otras muchas), resultan aterradoras y muy inquietantes.
En la primera, tras un prólogo que se ubica en una torre puntiaguda llamada la Aguja espacial, un senador que se confiesa muy independiente y, por lo tanto, con ideas sociales y políticas, voy a decir, democráticas, es asesinado delante de mucha gente, entre ellos bastantes periodistas, que han creído ver que un enajenado camarero, en un desviado sentido del patriotismo, le ha baleado. El montaje de la secuencia aclara al espectador que la acción ha sido un cambalache minuciosamente orquestado por alguien que ha salido inmune del atentado.
La versión oficial, manifestada por la comisión tras 4 largos meses de investigación y nueve sesiones, ha determinado que un individuo que ejercía de camarero ha sido el responsable de la muerte del senador Carroll. Como digo, la escena del veredicto, punteada por una sobrecogedora partitura de Michael Small, es mucho más tétrica y desazonadora que cualquier instante de terror de cualquier película de miedo.
Todo el enigma de la película, centrado en una fría y desalmada empresa que se llama Parallax Corporation, que recluta asesinos, lo va a descubrir un inquieto y desordenado periodista de investigación, Joseph Frady, al que da vida Warren Beatty. Un profesional de la información, que trabaja para un medio de comunicación dirigido por Hume Cronyn, y comprometido con las noticias de valor social y humano, se va a meter en la boca del lobo tras observar indicios de conspiración alertados por una guapa compañera a la que en un principio no le había prestado atención. Esta guapa reportera de televisión, encarnada por Paula Prentiss, había mostrado ante Frady su miedo al descubrir que todos los testigos presenciales del tiroteo contra el senador Carroll han aparecido muertos en extrañas circunstancias. Ella es la siguiente. Entonces Joseph Frady se toma el asunto en serio y comienza una intensa investigación, no sin contratiempos y amenazas de bomba en un avión incluida, para homenajear a su amiga y colega y, también, para demostrar su valía, filo, determinación y vocación por el oficio para intentar reunir claves que destapen una acción ejecutiva.
Su perspicacia, olfato, picaresca e inteligencia le llevan hasta el epicentro de la corrupción, Parallax, eje de un siniestro plan demoníacamente concebido para entrenar a ingenuos esbirros y convertirlos en títeres y cabezas de turco del tinglado.
En este edificio, cuyo interior es de una sequedad terrible, el envalentonado Frady asiste, en otra escena siniestra y fotografiada por Willis con su toque de penumbra, a un lavado de cerebro formulado a través de un documental con mensaje subliminal que arrastra mucha paranoia y desánimo.
Son ejemplos de cine satírico que enseñan el huevo de la serpiente y crean un ambiente malsano, preocupante y villano. Frady, al final de todo, es idealista aunque tenga trazas de trasto, y cree tener la llave del siniestro meollo. Ha dado en el clavo e intuye lo que hay detrás. Pero es el último testigo y se da cuenta de que ha caído en una trampa. Ha querido enfrentarse a Goliat y este gigante no solo es fuerte e invencible, sino que tiene una organización cuajada de gente inmoral y perversa, manipuladora y tóxica, y el periodista, pese a su intento y esfuerzo, termina siendo juzgado por otra comisión del senado que vuelve a ver en él motivaciones idénticas a las del falso camarero. Una cuestión torva que deja una sensación de vulnerabilidad e impunidad brutal tan desoladora y sórdida que de verdad pone los pelos de punta.

| The Parallax View (1974) | |
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Rating: 7.1/10 (23,199 votes) Director: Alan J. Pakula Writer: David Giler, Lorenzo Semple Jr., Loren Singer Stars: Warren Beatty, Paula Prentiss, William Daniels Runtime: 102 min Rated: R Genre: Drama, Mystery, Thriller Released: 19 Jun 1974 |
| Plot: An ambitious reporter gets in way-over-his-head trouble while investigating a senator's assassination which leads to a vast conspiracy involving a multinational corporation behind every event in the world's headlines. | |







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