
El cine norteamericano y la lectura de alguna novela vinculada a su trama con el mundo del rodeo y los concursos de aguante encima de un toro bravo y descomunal han conseguido que esta temática me llegue a interesar.
La cultura americana y todos sus ingredientes, que han sido absorbidos durante años a través de grandes cineastas y enormes literatos, han sido fieles compañeros de las aventuras y desventuras de un puñado de hombres y mujeres relacionados con este estilo de vida y espectáculo. Y la mirada que más me ha entusiasmado, gustado y me ha robado el corazón ha sido, qué duda cabe, su visión anverso del sueño americano. He sentido desde que tengo uso de razón y el cine y sus películas me han acompañado en esta vida como un resorte de aprendizaje moral y estético el enfoque del perdedor
Su descenso a los infiernos, sus tribulaciones, crisis, fracasos e injusticias me han interesado más que la brillantez y el éxito. Las pinceladas crepusculares, aquellas de cambio de ciclo y la decadencia de los cuerpos físicos para enfrentarse a los retos de los animales, han acaparado mi atención. En este sentido, llevo pegada a mi conciencia, a mi memoria, a mi pasión por los largometrajes, como una lapa, un título icónico e inolvidable que se ajusta muy mucho a mi percepción sobre esta modalidad de heroísmo o infortunio, según sea el estilo: ‘Junior Bonner’ (1972), de Sam Peckinpah. Una película que me marcó bastante; la consideré un gran retrato sobre una figura del rodeo en decadencia a la que un memorable Steve McQueen ponía toda la agonía y el desgarro por revivir infructuosamente sus mejores momentos como jinete. La pieza del autor de ‘Perros de paja’ (1971), no gozó en su momento de reconocimiento y prestigio a pesar de su tono de balada triste sobre el devastador e irrefrenable paso del tiempo. McQueen con un carisma empático y sobrado de talento para componer este antihéroe, expresaba, en un cuerpo molido a golpes de caídas, la dureza de una profesión que no tiene ninguna piedad con los que un día fueron los mejores del gremio.
Ahora acabo de terminar de ver una película que al estar formulada en el registro de thriller, posee una serie de elementos atractivos. Me refiero a la producción norteamericana, ‘Ride’ (2024), de Jake Allen, que también escribe el guion junto a Josh Plasse y se reserva uno de los papeles principales. Además de él, el cartel interpretativo lo integran C. Thomas Howell, quien fuera Ponyboy Curtis en la recordada pieza ‘Outsiders’ (Rebeldes, 1983), de Francis Ford Coppola, Annabeth Gish y Forrie J. Smith.
Es una película que habla de la familia vista a través de un amplio arco generacional que va desde el abuelo hasta los nietos de este personaje. Una unidad familiar dedicada desde tiempos inmemoriales al mundo del rodeo y la doma de caballos. La legendaria tradición la empezó el abuelo y su estilo de vida y manera de ganarse el sueldo se los inculcó a su hijo y este a los suyos.
John Hawkins (C. Thomas Howell) es un veterano jinete de toros bravos y posee un viejo rancho. Está separado de su mujer, Mónica (Annabeth Gish), que es sheriff en la población texana donde se sitúa la acción, y tienen tres hijos. El mayor, Pete (Jake Allyn) acaba de salir de la cárcel en régimen de libertad condicional. El mediano representa otro tipo de persona y aunque vinculado a la granja y los caballos, prefiere estudiar. Y, por último, la pequeña de la familia, Virginia, una niña a la que se le han detectado nuevos tumores y necesita someterla a un programa de terapia celular para combatir su enfermedad. La clínica que puede llevar a cabo el tratamiento exige un adelanto de 40.000$, que John Hawkins no tiene.
¿Cómo conseguir la pasta? Pete está muy distanciado por el lado afectuoso de su padre. Sin embargo, asume que su hermana tiene un problema grave de salud y desea ayudarla como sea. El rodeo y los premios que otorgan los concursos de permanencia encima de los lomos de un toro que se agita con una fuerza descomunal son insuficientes. Por lo tanto, y a pesar de tener una madre Marshall, astuta, perspicaz e inteligente, no duda en asaltar, atacar y robar en la guarida de un narcotraficante de la zona. John Hawkins se involucra en el golpe y asume la responsabilidad de cruzar una línea prohibida.
Por un lado, se ha cometido un delito atacando a un tipo que es una auténtica escoria y un rufián que ha metido en la adicción a su droga, entre muchos, a su novia. Con lo cual, no se pierden gran cosa. Sin embargo, Mónica tiene que investigar la desaparición del traficante y el robo. Intuye por dónde puede ir la sospecha. Sobre todo porque su subordinado se empeña en ser picajoso y meticuloso en la investigación. Aquí la moral de Mónica se pone en entredicho.
Por otra parte, la enfermedad de Virginia y los pasos dados por los miembros de la familia, que al unísono hacen piña gremial, sofoca cualquier distanciamiento y regenera la relación que estaba marchita. Además, en el tramo final, Pete, desea con un ímpetu inasequible al desaliento proseguir con la tradición familiar y montar, en un concurso de monta de toros bravos, al animal más terrible del festejo.
En líneas generales, ‘Ride’, como cine independiente, es capaz de situarnos en el epicentro del rodeo y junto a John y Pete nos subimos encima de los lomos del toro. Aquí la narración es precisa y documental. El aporte de thriller, intriga y suspense, se mueve en la tendencia de la redención. Aquello que se suele decir: «No hay mal que por bien no venga». Y la niña, se salva? Si pueden, vean la película que merece la pena.
Reseña de José Manuel León Meliá

| Ride (2024) | |
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Rating: 5.8/10 (260 votes) Director: Jake Allyn Writer: Jake Allyn, Josh Plasse Stars: C. Thomas Howell, Annabeth Gish, Jake Allyn Runtime: 114 min Rated: R Genre: Crime, Drama Released: 14 Jun 2024 |
| Plot: Three generations of bull riders fight to raise money to transfer the family's young daughter to a better cancer hospital. Set in Stephenville TX, Ride explores rodeo, addiction in the Heartland, and the cowboy's place in modern A... | |







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