
Los largos 800 metros
El cine deportivo suele centrarse en la victoria, en la épica del esfuerzo que culmina en una medalla. Corredora, dirigida por Laura García Alonso, opta por un enfoque muy distinto: explorar el coste personal y psicológico que puede tener la alta competición.
La protagonista, Cris, es una prometedora atleta que entrena en un centro de alto rendimiento con un único objetivo: ganar. Su vida gira por completo alrededor del deporte, con una disciplina extrema y una obsesión constante por mejorar. Sin embargo, poco a poco comienzan a aparecer grietas en ese aparente control. Sus comportamientos se vuelven cada vez más extraños y obsesivos hasta desembocar en una crisis personal que pone en jaque tanto su carrera deportiva como su estabilidad mental.
La película encuentra gran parte de su fuerza en la interpretación de Alba Sáez, que transmite con gran credibilidad tanto la potencia física de una atleta de élite como la fragilidad emocional del personaje. A su lado destacan Marina Salas, como su hermana, y Àlex Brendemühl en el papel de su padre, dos figuras que encarnan el apoyo familiar frente a una situación tan difícil de comprender como de afrontar.
Más que una historia deportiva al uso, Corredora se centra en la presión del alto rendimiento y la salud mental, y también plantea una cuestión especialmente incómoda: qué ocurre cuando los tratamientos farmacológicos y las vías convencionales de ayuda no ofrecen los resultados esperados. La frustración del entorno —familia, médicos, entrenadores— ante el muro que parece levantar la protagonista se convierte en uno de los motores dramáticos de la película.
Puede que el guion ofrezca algunas claves explicativas discutibles, quizá pensadas para hacer la historia más accesible al público, pero el hecho de poner el foco en un tema tan necesario como la salud mental dentro del deporte de élite resulta especialmente valioso.
Tensa, sobria y sostenida por interpretaciones muy convincentes, Corredora se aleja del relato triunfalista habitual del cine deportivo para adentrarse en su lado más vulnerable y humano. Imperfecta, quizá, pero sin duda una película necesaria.
Manuel Callejo







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