Veinte años después, los artífices de El diablo viste de Prada han acertado a remozar sus argumentos. Este filme ya no sorprende tanto, pero tampoco es exactamente más de lo mismo. Sin alejarse de su esencia original, ofrece una historia glamurosa, narrada con fluidez y acorde a los tiempos que corren. Los formatos digitales, las redes sociales y la progresiva eliminación del papel son unos temas bien explotados, sin que constituyan el eje principal de la película. ...

