«Encuentra un buen hombre, cásate con él, ten hijos y que te mantenga»

Un encuentro agradable y bonito descubrir un drama como ‘The heart is a lonely hunter’ (1968), de Robert Ellis Miller, con guion de Thomas C. Ryan, quien adapta una novela de la escritora norteamericana, Carson McCullers. Una película sobre inadaptados, sobre personas con discapacidad y en busca de su lugar en este mundo. La pieza tiene un tratamiento clásico, muy eficaz, construido de manera sobria, con una narrativa transparente y destacando la excelente y contagiosa, además de esforzada, interpretación de su elenco principal. El cartel está encabezado por el actor Alan Arkin, en un trabajo modélico, sutil, cariñoso y humano, además de comprensivo y con un despliegue de ternura francamente elegante. Interpreta a un puntilloso, meticuloso y excepcional reparador y bruñidor de joyas. Un tipo delicado y gran profesional, repleto de virtudes pero con el importante hándicap de su discapacidad. Es sordomudo, está perfectamente integrado en la sociedad, lee en los labios y no tiene ninguna dificultad para desarrollar una vida normal y corriente. La verdad es que a John Singer, así se llama el personaje de Alan Arkin, pronto le coges empatía y un gran aprecio. A su lado, en proceso de formación, y convertida en una señorita enjuta y sinuosa, Sondra Locke, en el papel de Margarette, aunque prefiere que la llamen Mick, una chica en plena efervescencia, que proviene de una familia humilde, y busca su sitio en la vida intentando escapar de las directrices aconsejadas por su madre, «Encuentra un buen hombre, cásate con él, ten hijos y que te mantenga». En un papel secundario, pero muy importante, Chuck McCann, en el rol de Spiro Antonapoulus, un santo inocente, que tiene disminuidas sus facultades cognitivas, también sordomudo, amante de los dulces y una persona incontrolada que comete gamberradas de manera inconsciente y que causa problemas y malestar entre sus vecinos.

Tratándose de una adaptación de una obra de Carson McCullers, responsable, entre otras novelas de su producción, de la correosa, intimista y excitante ‘Reflejos en un ojo dorado’, que fue convertida en película por John Huston, levantando cierta polémica, pero construyendo un largometraje robusto e introspectivo acerca del deseo, el tono de ‘El corazón es un cazador solitario’, deviene en tristeza y desesperación. A pesar de este componente, con toques raciales en una de sus subtramas, el conjunto de la película emana cordialidad y gentileza. Fruto, sin duda, de la avispada y entrañable interpretación de Arkin, dibujado como un ángel de la guarda empeñado en proporcionar calor, sensibilidad y despertar a la gente su lado positivo.

John Singer y Spiro son amigos. Singer es consciente de la simplicidad de su colega, pero nunca lo abandona e intenta estar a su lado, cuidarlo y, sobre todo, protegerlo. La última gamberrada de Spiro preocupa a las autoridades que deciden mandarlo a un psiquiátrico lejos de la ciudad. John se postula como encargado de su custodia y para estar los más cerca posible de la institución mental se traslada a Jefferson, población del estado de Misuri. Aquí alquila una habitación cuya propietaria tiene tres hijos, la mayor, Mick (Locke), recibe al nuevo huésped con reticencia. Poco a poco se convertirán en buenos amigos.

El aterrizaje de Singer en Jefferson no es fácil. A pesar de su carácter bonachón, amable, cortés, educado y ajeno a los conflictos, su discapacidad auditiva es atacada con prejuicios banales e ignorantes, tachándole de tarado. Sin embargo, su sordera le hace inmune a la estupidez humana. No oye los disparates que dicen de él y su talante le empuja hacia la corrección y a ayudar al prójimo. Mientras la gente se ríe y se burla de un simpático borracho en un bar, al que encarna Stacey Keach, y a pesar de la impertinencia etílica que recibe del santo bebedor, Singer no se lo tiene en cuenta y, más tarde, tras autolesionarse Keach debido a su estado de embriaguez, aquel lo ayudará y solicitará que un médico (negro), lo atienda.

Personajes inadaptados, desarraigados, erráticos, conforman, junto a la comunidad afroamericana, instalada en sus barrios, esa imagen cultura muy norteamericana acerca de los desfavorecidos y gente sin paraíso que tratan de sobreponerse a las miseras y privaciones de los que menos tienen.

En este ambiente de personas humildes nace una relación de amistad entre Singer y Mick. La música como elemento unificador. Mick quiere tener un piano porque le encanta el mundo musical y Singer pone en su tocadiscos piezas de Mozart y Bethooven. Singer es un hombre bueno y cándido, alguien a quien habría que homologar. De vez en cuando visita a Spiro y le lleva clandestinamente bombones.

‘The heart is a lonely hunter’, tratándose McCullers, termina de manera infeliz. Pero de forma muy emotiva. Spiro fallece y el sentimiento de culpa se abate sobre Singer que se siente mal. No ha estado al lado de su amigo. Considera que ha perdido el tiempo ayudando a otras personas y no se ha preocupado por la suerte de Spiro. Abatido y destrozado, Singer se pega un tiro. Siempre ha estado junto a quien lo necesitaba pero no tuvo a nadie que los acompañara cuando precisaba de compañía.

Con música de Dave Grusin y fotografía del maestro James Wong Howe, la película de Robert Ellis Miller, autor, entre otras, de ‘La chica de Petrovka’ (1974), es una producción Warner Bros.,- Seven Arts, dulce y sensible. Compasiva y con unos personajes extraordinarios. Ángeles de la guarda que tratan de protegerse y proteger a los demás. Es una obra que resulta convincente. Ha pasado mucho tiempo de su realización. Contextualizando es un filme melodramático con ingredientes de la época formulado con mucho afecto.

Reseña de José Manuel León Meliá

 

The Heart Is a Lonely Hunter (1968)
The Heart Is a Lonely Hunter poster Rating: 7.6/10 (4,819 votes)
Director: Robert Ellis Miller
Writer: Carson McCullers, Thomas C. Ryan
Stars: Alan Arkin, Sondra Locke, Chuck McCann
Runtime: 123 min
Rated: G
Genre: Drama
Released: 31 Jul 1968
Plot: When deaf-mute Singer moves to a new town to be near his hospitalized friend, he makes an indelible impression on the lives of those around him.
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