
‘Balandrau, vent salvatge’ (2026), de Fernando Trullols, perfectamente se podría haber titulado, ‘¡Viven!’, haciendo referencia al famoso grito de sorpresa cuando la humanidad conoció la noticia sobre el grupo de supervivientes encontrados con vida tras 72 días desaparecidos en la inmensa y helada cordillera de Los Andes. En la ópera prima como realizador de largometrajes de Trullols se cuenta también un hecho real en el que se narra la odisea del equipo de rescate de montaña por encontrar con vida o muerto a la única persona no localizada de un equipo de cinco personas que emprendieron el ascenso del pico Balandrau, en los pirineos catalanes. El resultado final, tras muchas horas de laboriosa y obstinada búsqueda culminó con éxito no sin antes perder la esperanza por las gélidas condiciones climáticas.
Se trata de una película que se mantiene fiel a este tipo de narraciones dramáticas mantenidas por una serie de resortes textuales de auténtico manual imperecederos cuando se pretende manejar elementos de aventura entremezclados con factores de corte sentimental y emocional. Dos vectores que funcionan en paralelo y proporcionan diferentes estados de ánimo subrayados por el sobrecogimiento.
Ese sobrecogimiento viene tensionado por dos poleas irrenunciables en este tipo de trabajos. Si se quiere acertar y tener controlada la propuesta en términos seguros, sin arriesgar un ápice la estructura clásica, lo mejor es acatar las reglas y cumplirlas con la mejor disposición artística que se pueda. En este sentido, Por un parte, tenemos la resiliencia de un joven deportista que tras ser sorprendido, junto a su novia y colegas por una ventisca infernal cuya velocidad supera los 200 kilómetros por hora, queda varado en una zona inhóspita, al final de un torrente con precipicio y sin salida posible y, por otra, el abnegado y profesional empeño de los rescatistas y voluntarios por no dar nada por perdido y empeñar sus fuerzas hasta el último aliento.
Un tipo de cine sobre el esfuerzo, la voluntad, el tesón y la resistencia inasequible al desaliento para realizar su trabajo en unas condiciones horribles y entregar de cara a los familiares su mejor versión para no dejar ni un metro cuadrado sin rastrear.
Afín a este modelo de cine dramático, ‘Balandrau, viento salvaje’, cumple con creces con esas expectativas y te entrega al público una crónica de sucesos aplicada, efectiva y discreta. Fernando Trullols no inventa nada. Traduce con pericia de buen contador de historias un sobrio guion de Danielle Schleif que adapta una novela de Jordi Cruz. Quizás hornea con exceso la incertidumbre de los familiares alojados en un vestuario de un pabellón deportivo habilitado como centro neurálgico mientras el mando del operativo, encarnado por Francesc Garrido, se maneja en el filo de la navaja. Garrido es la autoridad institucional frente a la prensa, frente a las familias y también el jefe que da órdenes al responsable de unidad si seguir o detener la búsqueda.
Aparte de estos anotaciones básicas, elementales y socorridas, propias de estos relatos de esperanza y agonía, entrelazados constantemente, la pieza destaca por sus eficientes efectos especiales y, en concreto, por su vibrante sonido, que te sumerge en el vendaval y te arrastra al infortunio. El soporte técnico es bueno, funciona de maravilla y, lo mejor, es creíble, otro destello que configura la buena aceptación que me ha causado este largometraje.
La acción comienza con un plano de una cámara de fotos semienterrada entre la nieve. Flashback. Cinco días antes, una cuadrilla de amigos prepara una excursión al Balandrau. El contexto no podía ser más dulce. Estamos en las navidades del 2000. Además, el personaje que encarna Álvaro Cervantes, que está preparando su tesis de medicina, le pide matrimonio a su chica, a la que da vida, Bruna Cusí. El día 31 de diciembre y sin avisar a nadie, se encaran en la ascensión del pico y cuando apenas les falta unos metros son sorprendidos por la inesperada y brutal entrada del Torb, un viento terrible, huracanado, que te enrolla y te tira por cualquier sitio. Cuatro de los excursionistas fallecen y Álvaro Cervantes, el más novato de todos, queda atrapado en una garganta sin posibilidad de escapatoria.
‘Balandrau, viento salvaje es ‘¡Viven!’ o ‘La sociedad de la nieve’, pero en plan modesto. La humildad, con todos sus tópicos y clichés que los tiene a montones, no es óbice para desatender esta obra que te da exactamente eso, las penurias de un joven con la angustia atenazándole y aterido de frío y un montó de humanos buscándolo con ahínco y, sobre todo, solidaridad. Mientras tanto, las familias lloran la tragedia.
Por cierto, mientras ‘La fiera’ (2026), de Santiago Calvo, vista recientemente, no me creí nada, sobre todo por sus ortopédicas escenas de acción, todo lo contrario ocurre con ‘Balandrau’, que te coloca en el epicentro del desafío.
Reseña de José Manuel León Meliá

| Balandrau, vent salvatge (2026) | |
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Rating: N/A/10 (12 votes) Director: Fernando Trullols Writer: Jordi Cruz, Danielle Schleif Stars: Pep Ambròs, Rai Borrell, Jan Buxaderas Runtime: 119 min Rated: N/A Genre: Action, Adventure, Drama Released: 20 Feb 2026 |
| Plot: Based on the worst storm ever to hit the Catalan Pyrenees on December 30, 2000, with conditions that never converged again, killing nine hikers from Barcelona. | |







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