Situada en 9991, mil años arriba, mil años abajo ?que tampoco hay que pillarse los dedos con estas minucias-, la película se basa en una novela del director en la que el mundo queda dividido en dos partes: en un edificio igual a Torres Blancas, desde el que solo se puede ver Monument Valley, se localiza la élite social, mientras el resto, los marginados, viven en el bosque. Todo se mantiene igual hasta que uno de los habitantes del bosque decide entrar en el edificio porque quiere que prueben su limonada. El conserje del edificio le impide la entrada porque, al ser parado, sufriría una merma ontológica si entrara. 

Cuesta mucho entrar en la nueva propuesta del veterano cineasta José Luis Cuerda, basada en una novela propia. El humor del absurdo llega a extremos tan incoherentes que cae continuamente en el surrealismo absoluto. El relato coral que nos ofrece deviene pronto en un maremágnum desangelado y con poca chispa, en el cual se diluye la acidez de los mensajes que pretende lanzar sobre la sociedad actual desde un futuro postapocalíptico.

En el año 9177 la vida humana en la tierra se ha reducido a los acomodados residentes de un rascacielos en mitad de la nada (aunque curiosamente el paisaje se asemeja a Monument Valley) y a los pobres y parados que malviven en las afueras. Cuando uno de estos desarrapados intenta vender limonada a los vecinos del edificio desata un conflicto de impensables consecuencias.

El retrato sarcástico de la lucha de clases y las arbitrariedades del poder y la caricatura de ciertas instituciones quedan reducidas a la mínima expresión con las idas y venidas del líder de los marginados, involucrado en incidentes descabellados. Tampoco contribuye a mejorar la cinta el desigual acierto con el que están perfilados los numerosos participantes: frente a aquellos en los que el carisma de sus intérpretes logra mantenerlos ante las cámaras dignamente en medio del caos, otros resultan abiertamente antipáticos o irritantes, pese al esfuerzo de los actores.

La intriga paralelamente va aumentando en tensiones y desatinos, hasta llegar a un desenlace que guarda algunas sorpresas, irrelevantes para cambiar las impresiones causadas.
Se ha querido ver en este film la recuperación de un tipo de comedias, en su momento aplaudidas, del que fue buen exponente ‘Amanece que no es poco’ (1989); no obstante, media un abismo entre ambas producciones, tanto en calidad como en cuanto al contexto de sus respectivos estrenos.
Es muy fácil sentirse tentado por el larguísimo reparto de nombres conocidos que participan, y sin dudar de su implicación y trabajo, en general, se ven arrastrados a la zozobra que impone el guion, recorrido por diálogos literarios y frases rimbombantes, en un contraste chirriante y caduco.
Seguramente esta especie de ‘High-Rise’ (2015) a la española provocará grandes decepciones.
Critica de Eduardo Casanova

 

 

Tiempo después (2018)
Tiempo después poster Valoración: N/A/10 (N/A votes)
Director: José Luis Cuerda
Guión: José Luis Cuerda
Actores: Blanca Suárez, Antonio de la Torre, Roberto Álamo, Carlos Areces
Duración: N/A
Calificación: N/A
Género: Comedy
Estreno: N/A
Sinopsis: N/A
Calificación: