Esta comedia francesa tiene la habilidad de sacarle el máximo rendimiento a una premisa sin demasiada enjundia, como parece apuntar su título. A partir del trabajo realizado sobre unos protagonistas entrañables, perdedores incluidos, consigue ganarse la sonrisa del espectador, a la vez que depara algunos momentos emotivos. No perdurará en la memoria pero mantiene buenas sensaciones durante 100 minutos. Al pequeño Théo se le da muy bien jugar al fútbol y se ha convertido en la ...