Los años 80, en los que muchos de nosotros crecimos, se caracterizó por una popularización de la televisión que en España no había ocurrido anteriormente, y por la existencia de dos únicos canales, con lo que todo el mundo veía lo mismo. Eso ha hecho que muchas series de esa época, aunque de breve existencia y calidad dudosa, sean recordadas por muchos de los que fuimos niños en esa década memorable. Tú, ¿cuántas de estas series recuerdas?

El gran héroe americano (American greatest hero, 1981)

Comedia de aventuras en la que un anodino profesor de instituto consigue superpoderes a través de un traje ofrecido por los extraterrestres del que, por desgracia, pierde el manual de instrucciones. De sólo tres temporadas, se ha convertido en una serie de culto y su canción original se convirtió en una de las mejores de la década.

Los Visitantes (Návstevníci pricházejí, 1981)

De nuevo, la ciencia ficción checoslovaca tiene cabida en Destino Arrakis con Los visitantes, también llamada Expedición Adam 84, aunque es probable que la recordéis por su título original, Návstevníci pricházejí.

En esta historia, la humanidad del futuro está a punto de ser destruida por un meteorito. La única posibilidad de evitar la catástrofe es viajar a los años ochenta del siglo veinte y encontrar el trabajo perdido de un gran matemático que en ese momento es un crío salido. Los anacronismos y las dificultades de adaptación son sitios comunes en esta serie, de buen acabado y que disfrutamos en su momento.

Dentro del laberinto (Into the Labyrinth, 1980)

Auténtica marcianada inglesa creada por un guionista de Doctor Who, que cuenta la historia de la lucha atemporal entre dos magos que se disputan un poderoso objeto. El punto de vista del espectador es el de unos niños, que sin quererlo ni beberlo se ven implicados en esta disputan y viajan en el tiempo para ayudar a uno de los contendientes. Duró tres temporadas, a pesar de lo cuál nadie recuerda esta serie.

Historias para no dormir, 1982

Merece ser mencionada esta serie española, que continuó en los 80 tras un largo hiato, aunque con sólo 4 capítulos. Uno de ellos, El fin que empezó ayer, es un remake de un capítulo de la serie de ciencia ficción que Chicho Ibáñez Serrador hizo en Argentina, Mañana puede ser verdad. Cualquier de ellos sería merecedor de una revisitación casi cuarenta años después.

El coche fantástico (Knight Rider, 1982)

Un clásico del que poco podemos decir que no se haya dicho ya. En los 90 capítulos de esta serie vemos a un excesivo David Hasselhoff en estado de gracia manejando el demencial volante de KITT, una inteligencia artificial en el corazón de un Pontiac modificado. A la inusual pareja les asistía la ingeniera Bonnie Barstow, y todos estaban bajo el mando del severo Devon Miles. Entre los villanos de la serie encontrábamos a KARR, el prototipo de KITT y su gemelo diabólico, y el camión Goliath, pilotado por el gemelo diabólico esta vez de Michael Knight, Garth Knight.

Los cuentos del mono de oro (Tales of the gold monkey, 1982)

A rebufo del éxito de Indiana Jones, Donald Bellisario creo esta serie de aventuras, protagonizada por el defenestrado Stephen Collins, en la que se cuentan las aventuras de Jake Cutter, un piloto de hidroavión en la, tan exótica como inexistente isla de Bora Gora. La trama se desarrolla justo antes de la Segunda Guerra Mundial, y el espionaje es uno de los ingredientes principales de la trama. Aunque fue bien acogida, el elevado coste de producción hizo que fuera cancelada tras una única temporada. Con todo, los que crecimos en los 80 nunca podremos olvidar al simpático Jake y a su casi tocayo Jack, un astuto perro con un parche en el ojo.

V, los visitantes (V, 1983)

Clásico incuestionable de los 80, V cuenta la historia de la llegada a la Tierra de una especie alienígena aparentemente pacífica, pero hostil y depredadora en realidad. La idea original de su creador Kenneth Johnson era abordar una posible ascensión al poder de un partido neonazi en Estados Unidos, pero la ciencia ficción estaba de moda y Johnson reconvirtió su idea original a lo que le exigían los productores.

Automan (Automan, 1983)

Gracioso producto de ciencia ficción con tan pocas pretensiones como éxito. Walter Nebicher, agente de policía y programador, desarrolla una inteligencia artificial capaz de materializarse como un holograma, Automan. Ambos, con la ayuda de Cursor, un puntito de luz que puede crear luminosos vehículos, combaten el crimen en las calles. Serie producida por Glenn Larson (Galactica, El coche fantástico) no conoció una segunda temporada.

Chocky (Chocky, 1984)

Esta serie, destinada a un público infantil, a pesar de lo perturbadora que era ya de entrada su cabecera, nos cuenta la historia de Matthew, un niño que entra en contacto telepáticamente con un alienígena, el famoso Chocky, que no adopta nunca una forma corporea y que es representado como una pirámide invertida con unas esferas en su base. La historia es una adaptación de una serie de novelas escritas por John Wyndham en los años 60, que relatan el vínculo del niño con el alienígena y los dones que consigue por esa relación, así como la preocupación de los padres por ese inquietante amigo invisible. La serie tuvo tres temporadas que pudieron verse en España a finales de los 90 y que aún aparecen en mis pesadillas.

Misterio (Hammer House of Mystery and Suspense, 1984)

Serie de corta duración que era una antología de historias sueltas y autoconclusivas de terror. Con tramas perturbadoras e inteligentes, esta serie aterró a los niños ochenteros en las noches de verano. Os pongo el enlace del capítulo que más pesadillas me ha causado en mi vida. Disfrutadlo.

El Trueno Azul (Blue Thunder, 1984)

Otra serie surgida de una película de éxito, en El Trueno Azul encontramos a un equipo de la policía a los mandos de un helicóptero altamente armado y blindado. Para abaratar costes, muchas tomas del helicóptero provenían del metraje de la película. Incluso se incluyó al Trueno Rodante, una camioneta de apoyo necesariamente más económica de poner en pantalla que el helicóptero. Incomprensiblemente fue cancelada a los 11 capítulos.

Helicóptero (Air Wolf, 1984)

Junto con lo caro de la producción y los poco satisfactorios índices de audiencia, Air Wolf fue el clavo que cerró el ataúd de El Trueno Azul. Creada por Bellisario, en esta serie conocemos las tremendas capacidades para la lucha contra el crimen de un helicóptero supersónico. Cuatro temporadas tuvo la serie, que en España pudimos ver en Telecinco.

Más allá de los límites de la realidad (Twilight Zone, 1985)

Las series de capítulos autoconclusivos estaban de moda, y en 1985 se readaptó la clásica serie Twilight Zone a la televisión. A pesar de la pobre acogida y desastroso proceso de grabación de la versión cinematográfica producida por Spielberg (con el accidente mortal de uno de los protagonistas y dos extras infantiles), la CBS dio una oportunidad a esta serie, que duró tres temporadas con nada menos que un centenar de capítulos. Efectiva pero sin el encanto de la original.

Benji, Zax y el príncipe extraterrestre (Benji, Zax and the Alien Prince, 1983)

Serie raruna que nos presentaba a un extraño trío protagonista formado por un robot, un niño alienígena de sangre azul y un perro que acaparaba todo el protagonismo. Fue producida por Hannah Barbera, y sólo llegó a tener 13 capítulos. En España sólo se emitió en Cataluña, así que de eso nos libramos los que vivimos al otro lado del Ebro.

Otro Mundo (Other World, 1985)

Joya infravalorada en su momento, nos cuenta la historia de la familia Sterling que, por un rocambolesco motivo, es arrastrada a una dimensión paralela de la que deberá huir. Ese mundo extraño se organiza en 77 provincias unidas por una religión que venera una inteligencia artificial. Cada capítulo planteaba una pequeña distopía, mientras la familia intentaba salir bien parada y continuar su huida a casa. El villano que les perseguía, el malvado comandante Nuveen Kroll, estaba interpretado por Johnathan Banks, conocido décadas después por Breaking Bad y Better Call Saul.

Un ángel al que nunca estaremos lo suficientemente agradecidos ha colgado todos los capítulos en YouTube. Dadle una oportunidad. En serio.

Alfred Hitchcock presenta (Alfred Hitchcock presents, 1985)

Recuperación de la estupenda serie de los cincuenta, con remakes de muchas de las historias originales a cargo de profesionales de gran nombre (Kim Novak, Andy García, John Huston, Melanie Griffith,…) y con las presentaciones del maestro del suspense coloreadas.

Los héroes de la ciencia (Misfits of Sciente, 1985)

De breve duración, esta serie juvenil cuenta la historia del doctor Billy Hayes, que recluta a unos chavales que, por diferentes motivos, adquieren una serie de superpoderes fáciles de llevar a la pantalla sin grandes efectos especiales, con los que luchan contra el mal. Entre el casting de esta serie tan olvidada encontramos a Max Wrigtht y a una jovencísima y preciosa Courtney Cox.

Cuentos asombrosos (Amazong stories, 1985)

Al más puro estilo Twilight Zone, Cuentos asombrosos nos ofrecía historias fantásticas, más ingenuas que su predecesora, de nuevo autoconclusivas. A pesar de su calidad, no enganchó al público, y la NBC le retiró su favor tras dos únicas temporadas.

El Halcón callejero (Street Hawk, 1985)

Si funcionó con un coche, ¿por qué no hacerlo con una moto? La premisa de El halcón callejero es muy similar a la del coche fantástico. Un agente de policía herido es puesto al frente de un proyecto secreto de moteros de élite con vehículos de última generación. Y cuando has contado todo lo que querías contar en 13 capítulos, ¿tiene sentido continuar?

Alf (Alf, 1986)

Inolvidable comedia en la que un alienígena sufre un accidente y es acogido por una familia de clase media, los Tunner, que le adoptan y le sufren por igual. Este carismático muñecote nos hizo reír durante cuatro temporadas y una película en la que se resolvía su destino. Max Wirght, de infausto recuerdo, era el padre de familia que daba la réplica al peludo melmakiano.

El profesor Poopsnagle y el secreto de las Salamandras de Oro (Professor Poopsnagle´s Steam Zeppelin, 1986)

En los 80 hubo una extraña variedad de coproducciones españolas con países insólitos, cuyo mayor ejemplo es esta serie australiana, en la que vemos en uno de sus papeles protagonistas al catalán Jose María Caffarel. Se trata de un spin off de la simpática El Valle Secreto, aunque ninguno de sus protagonistas repite. Aquí, unos niños del campamento buscan al profesor Poopsnagle con la ayuda del doctor García y de un vehículo híbrido entre el zepelín y el autobús que es el icono de la serie y que da título a su versión original. Las rimas y onomatopeyas de la intro de la serie son difíciles de olvidar.

El hechicero (The wizard, 1986)

Otra serie memorable que sólo duró una temporada es El Hechicero, protagonizada por el diminuto David Rappaport en el papel de Simon McKay. McKay es un inventor, millonario y filántropo que pone su ingenio al servicio del bien, y al que se le asigna la asistencia del agente Alex Jagger, agente del FBI o similar que le protegerá de las pérfidas fuerzas que quieren usar los inventos del pequeño sólo en tamaño McKay. Persecuciones, carreras y muchos gadgets en esta simpática serie. Os hundo la vida si os digo que, pocos años después de esta serie, y tras años padeciendo una profunda depresión, David Rappaport -conocido por Time Bandits- se quitó la vida de un disparo.

Starman (Starman, 1986)

Con esta serie continuamos la historia de la película homónima de John Carpenter. Aquí conocemos a un alienígena interpretado por Robert Hayes, que regresa a la Tierra para hacerse cargo del hijo que tuvo con una terrícola. La serie es una sucesión de aventurillas en la que con su inteligencia y bondad ayudan a la gente en apuros mientras huyen de los militares y buscan a la madre perdida del muchacho. La serie apetecía tan poco entonces como ahora y sólo tuvo una temporada.

Max Headroom (Max Headroom, 1987)

Rareza ciberpunk en la que Edison Carter, un periodista ve como su conciencia es descargada al morir y se convierte en un ente artificial. El nombre del personaje se relaciona con lo último que ve el periodista al morir: Max. Headroom es una señal de tráfico que indica la altura máxima del vehículo al entrar en un recinto cerrado. Edison Carter se golpeó la cabeza con el acceso de un aparcamiento y lo primero que repitió al “renacer” fue Max Headroom.

La serie fue un fracaso de audiencia y fue cancelada a los 13 capítulos (se rodó uno más) pero su estética y el uso de los efectos especiales por ordenador aún son recordados.

Capitán Power y los soldados del futuro (Captain Power and the soldier of the future, 1987)

Innovadora serie que combinaba actores reales con efectos especiales creados por ordenador. La Tierra, sometida por una raza alienígena, es defendida por los protagonistas que dan título a la serie. Producida por Mattel, se desarrollaron juguetes representando a héroes y villanos.

De otro mundo (Out of this world, 1987)

Conocida comedia de situación en la que Evie, una guapa y descarada adolescente, descubre en su decimotercer cumpleaños que su ausente padre es en realidad un alienígena y que, amén de otros cambios más comunes, la adolescencia le depara el despertar de ciertas capacidades insólitas. La más conocida es la capacidad de tiene Evie para, juntando sus dedos índices, detener el tiempo, y reactivarlo uniendo las palmas de sus manos. Su madre, consciente de la procedencia de su marido, se convierte en su amiga y confidente, y en cada episodio nos enfrentamos al aprendizaje de Evie para manejar sus capacidades con prudencia a través de una sucesión de chistes inofensivos. Nunca te olvidaremos, Evie.

Misterio para tres (Friday the 13Tth: the series, 1987)

Producción canadiense de terror light y aventuras, cuyo título en español nada tiene que ver con el original, pero en nada desvirtúa, pues Friday the 13th nada tiene que ver con la famosa saga de horror. En Misterio para tres conocemos a Micky, Ryan y Jack, propietarios de una tienda de antigüedades en la que se vendieron, irreflexivamente, una serie de objetos malditos. Cada capítulo nos presentaba el objeto, que ofrecía a su propietario un gran poder pasajero a cambio de un sacrificio en sangre. Deliciosamente repetitiva.

La tía de Frankenstein (Frankensteins tante, 1987)

Hicieron falta cinco países, Austria, España, Alemania del Este, Francia, y Checoslovaquia, para hacer esta serie en la que se encontraban diferentes criaturas de terror clásico, como el monstruo de Frankenstein, Drácula, la criatura del pantano,…, habitantes pacíficos de un castillo y sometidos a la incomprensión y hostilidad de alguno de los humanos del poblado adyacente. Miniserie de 7 capítulos, entre sus protagonistas encontramos a los españoles Sancho Gracia o Mercedes Sanpietro.

Mi doble identidad (My secret Identity, 1988)

Serie canadiense protagonizada por el mofletudo Jerry O´Connell, que interpreta a Andrew, un joven que es accidentalmente expuesto a un experimento científico llevado a cabo por su vecino y amigo Benjamin, un científico que va por libre. El accidente hace que Andrew adquiera superpoderes, a saber, capacidad de vuelo, superfuerza y velocidad, que la simpática pareja utilizará para combatir el crimen. Duró tres temporadas, en la última de las cuales Jerry pega el estirón.

Alien Nación (Alien Nation, 1988)

Serie de compañeros policías en un entorno en el que una nave alienígena con una raza extraterrestres esclavizada acude a la Tierra buscando asilo. Siguiendo la trama de la película con el mismo tiempo (a la que Distrito 9 le debe tanto), fue prematuramente cancelada. Una temporadita nos duró, con alguna película para la televisión en los años sucesivos.

Historias de la Cripta (Tales from the crypt, 1989)

Serie de historias autoconclusivas de terror que hizo HBO cuando molaba de verdad. Producto derivado de una colección de comic de culto, cada capítulo era presentado por un simpático zombi, el guardián de la cripta, aficionado al humor negro y a los juegos de palabras. Las historias eran sórdidas, morbosas, sangrientas en ocasiones, y solían tener un final en el que las malas acciones eran siempre castigadas, si bien de forma excesiva y cruel. La serie conoció 7 temporadas y varios largometrajes. Su retorcida narrativa aún sigue vigente.