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Nueva Orleans, 1919. Un peculiar asesino en serie, que mata con un hacha, siembra el terror en la capital del jazz. El inspector Michael Talbott se esfuerza en atraparlo, pero no es el único que lo intenta. Por un lado, Luca D’Andrea, un expolicía que ha pasado los últimos años en la cárcel tras ser denunciado por Talbott, al que la mafia le ha encargado que lo encuentre ya que al dar muerte a varios italianos está poniendo en peligro la credibilidad de su “servicio de protección”. Por otro, Ida, una entusiasta lectora de Sherlock Holmes que trabaja para la agencia de detectives Pinkerton, que se ha implicado en la investigación para demostrar su valía con la ayuda de un joven trompetista llamado Louis Armstrong.

Cuando cada uno por su lado está a punto de descubrirlo, el asesino lanza un peculiar desafío a todos los habitantes de Nueva Orleans a través de la prensa: o suena jazz en sus casas el martes a las 12.15 de la noche o se arriesgan a ser sus próximas víctimas. Y todo ello cuando el cielo se va oscureciendo y una gran tempestad amenaza con anegar la ciudad…

“Jazz para el Asesino del Hacha” está basada en una historia real que estremeció el Nueva Orleans de 1919, una ciudad entonces tremendamente dividida entre muy ricos y muy pobres, blancos y negros, cuyas calles controlaba la Mano Negra. Ray Celestin recrea en esta ambiciosa e intrigante novela, como en un sueño envolvente, aquel Nueva Orleans de intensas emociones y tragedias a flor de piel; aquel “Big Easy” excitante y festivo, asfixiante también, en el que el opio, el alcohol, la prostitución, el tarot, el racismo, la extorsión y la violencia de todo tipo danzaban al son del jazz por Basin y Canal Street.

Lo primero de todo para ver si nos ganamos a la audiencia que suele ver los filmes de los fines de semana por la tarde…

BASADA EN HECHOS REALES

Vale, ahora vayamos al tema. Pero si alguien tiene curiosidad sobre el caso real que ha utilizado el autor, no tiene más que darle a éste enlace de la wikipedia.

A partir de ése caso verídico que quedó sin resolver el escritor afronta su primera novela presentando tres frentes de investigación que va alternando:

El primero es el llevado a cabo por las fuerzas del orden. El agente Michael Talbott que tiene un pequeño secretillo a voces que le tiene estigmatizado a los ojos de los demás, aparte de ser el responsable de que en el cuerpo no se viva tan bien desde que mandó a su antiguo compañero a prisión y desde entonces la cuota de sobornos y privilegios de los agentes de la ley se han visto mermados al no gozar de su “enlace” con los mafiosos italianos de la ciudad.

Por otra parte tenemos precisamente al ex-compañero de Michael: Luca D’Andrea. Recién salido de la prisión de Angola tras cinco años encerrado por la “traición” de Talbott al venderle a los de asuntos internos. Como las víctimas del asesino son italianas la comunidad a la que pertenece y le acogió le pide que de caza al asesino.

Y la tercera en discordia es Ida Davis, una “octava parte”, que es como denominan a aquellos que tienen ésa proporción de sangre “negra” por sus venas y es la cantidad mínima permitida para el acceso y ser tolerado en determinados ambientes de la ciudad.  Ida trabaja como secretaria en la Agencia Pinkerton de detectives y está dispuesta a demostrar que vale para algo más que traerle whisky barato a su jefe y pretende demostrar su valía averiguando la identidad del asesino.

En la contraportada del libro se nos pone como cebo la actuación estelar de Louis Armstrong pero para lo que se refiere al personaje perfectamente lo podían haber llamado de cualquier forma… Incluso Manuel Callejo si me apuran.

Y con éstas tres líneas de investigación Celestin consigue la admirable labor de plantearnos tres posibilidades del responsable de los crímenes. Y conforme vas leyendo todas ellas parecen bastante probables, por lo que el juego al despiste está bastante trabajado.

Además la atmósfera está perfectamente retratada, de manera que nos encontramos ante el típco tópico de que la ciudad es un personaje más. Nunca he estado en Nueva Orleans, pero con las descripciones del autor y si eres de ésos bichos raros que incluso consultan el mapita que acompaña al libro te sumerges en la ciudad como si vivieses allí.

Otra cosa de agradecer es que el autor logra atar todos los cabos, hilvanar todos los hilos sueltos y dejar una historia bastante compacta a la que a priori no se le encuentran los defectos. Igual en unos días, rumiando en mi mente se me ocurre alguno, pero de momento habiendo terminado el libro ayer noche no se me ocurre ninguno.

Comparte con la lectura anterior el aceleramiento final de la acción incrementando las ansias de pasar de página en la última parte de la novela, pero siendo sincero no me ha parecido tan genial como Irène. No deja de ser una lectura bastante recomendable y entretenida, pero no es un imprescindible.

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