El hijo (Lucas Hedges) de un predicador baptista de una pequeña ciudad norteamericana, se ve obligado a participar en un programa para «curar» su homosexualidad, apoyado por la Iglesia. Cuando a los 19 años Jared Eamons (Lucas Hedges) cuenta a sus padres Nancy y Marshall Eamons (Nicole Kidman y Russell Crowe) que es gay, el joven comienza a ser presionado para que asista a un programa de terapia de conversión gay, o de lo contrario será rechazado por su familia, su amigos y la iglesia. Dentro del programa Jared entrará en conflicto con el terapeuta jefe Victor Sykes (Joel Edgerton).

Es ineludible señalar el involuntario oportunismo de este notable estreno, al aterrizar en nuestra cartelera pocos días después de la publicación de una llamativa noticia sobre el delicado tema que aborda: las terapias para revertir la identidad sexual. Al margen de la polémica suscitada, el film, basado en un caso real, acierta al conducir una historia que va creciendo hasta alcanzar hechuras de un thriller asfixiante, donde encontramos momentos ciertamente emotivos. No obstante se aprecian ligeros altibajos y acaba dejando la sensación de que aún podría haber explotado mejor sus argumentos; reparos compensados por unas brillantes interpretaciones.

El hijo de un predicador baptista, condicionado por sus padres, ingresa en un centro especializado en impartir programas dirigidos a borrar las inclinaciones homosexuales. Tras completar el curso y comenzar los estudios universitarios, irá tomando conciencia de sus verdaderas tendencias, lo que le generará graves conflictos personales, viéndose abocado a someterse de nuevo a duras y humillantes pruebas psicológicas.

Partiendo de un presupuesto sencillo, el guion implementa el relato de una sucesión de acontecimientos que ponen los pelos de punta sin necesidad de recurrir a la violencia física. Transmite perfectamente sensaciones espeluznantes derivadas del fanatismo caduco que todavía hoy sustenta estos métodos extremos, construyendo una denuncia contundente.

Tampoco descuida el tratamiento del elocuente drama paterno filial que genera tan tensa y difícil situación, acentuado por la condición religiosa de esta familia, pero igualmente extrapolable desprovisto de tal circunstancia. En ese terreno, el planteamiento asume que inicialmente este pastor no vea más allá de los dogmas que predica; sin embargo, queda denostado cuando se cierra al diálogo y toma decisiones irreflexivas. Con todo, se intuye que por su fidelidad a los hechos ocurridos, la película tiende a ser benevolente con estos protagonistas.

Joel Edgerton, como hiciera en El regalo (2015), vuelve a mostrarse solvente en la dirección de los actores y él mismo se reserva el rol oscuro del terapeuta manipulador, componiendo una figura siniestra. El resto del reparto brilla a un nivel excepcional, empezando por Lucas Hedges (El regreso de Ben, Manchester frente al mar), quien reafirma su camino ascendente, luciéndose con esta exigente interpretación que le valió la nominación al Globo de Oro. Nicole Kidman y un orondo Russell Crowe le arropan adecuadamente tirando del oficio que atesoran.

Crítica de Eduardo Casanova

 

Boy Erased (2018)
Boy Erased poster Valoración: 7.0/10 (15,363 votes)
Director: Joel Edgerton
Guión: Garrard Conley (based on the memoir Boy Erased by), Joel Edgerton (written for the screen by)
Actores: Lucas Hedges, Nicole Kidman, Russell Crowe, Madelyn Cline
Duración: 115 min
Calificación: R
Género: Biography, Drama
Estreno: 08 Nov 2018
Sinopsis: The son of a Baptist preacher is forced to participate in a church-supported gay conversion program after being forcibly outed to his parents.
Calificación: