El impactante y espinoso tema de la pedofilia practicada por representantes de la Iglesia, se aborda desde el prisma de las víctimas en esta aceptable producción francesa. Siendo loable su propuesta, en conjunto queda por debajo del tratamiento realizado por la oscarizada Spotlight (2015), que se apoyaba en la investigación periodística de los reporteros del Boston Globe. La cuestión no es tanto de perspectiva, ambas igualmente loables, sino del distinto desarrollo de sus respectivas historias. Aquí, la agilidad inicial decae mediado el metraje, innecesariamente alargado hasta los 137 minutos.

Alexandre, felizmente casado y padre de familia, se entera casualmente de que el sacerdote que abusó de él cuando era boy scout sigue educando niños. Los terribles recuerdos de su infancia le sacuden la conciencia, al punto de sentirse en la necesidad de actuar. Tras ponerse en contacto con el rector de la diócesis de Lyon, no consigue una respuesta satisfactoria y acaba denunciando los hechos, abriendo una puerta a la esperanza de otros que también pasaron por ese trance.

La película discurre con tacto, evitando caer en la tentación de regodearse en los aspectos morbosos de los acontecimientos y ahí radica su mayor mérito. La angustia contenida que soportan los protagonistas y la contundencia con que continúa atormentándoles décadas después se percibe en toda su dimensión gracias a la destreza de la realización, que no precisa recurrir a la explicitud visual. Al mismo tiempo, representa una especie de combate entre David y Goliat en el cual no se vislumbra el golpe de gracia que haga justicia.

Básicamente estructura el relato en tres actos a través de sendos personajes vinculados por la impotencia y la vergüenza, y pone el foco en las repercusiones que experiencias tan sórdidas han tenido en sus círculos cercanos. Ahora bien, en esa parcela alarga la narración y se aleja del mensaje que debería ser rotundo: la tímida reacción de la autoridad eclesiástica, reacia a castigar severamente al confeso culpable, extremo que solo toma un cariz algo más sólido en los últimos compases.

La implicación del reparto merece los mayores elogios, con especial mención para Melvil Poupaud (Los casos de Victoria), Denis Ménochet (Custodia compartida) y los convincentes y antagonistas Swann Arlaud y el veterano Bernard Verley, quien confiere una serenidad estremecedora al cura depravado.
Galardonada con el Gran Premio del Jurado del Festival de Berlín, el film de François Ozon se resiente de un exceso de ambiciones al querer abarcar demasiado.
Critica de Eduardo Casanova

 

 

By the Grace of God (2018)
By the Grace of God poster Valoración: 7.6/10 (692 votes)
Director: François Ozon
Guión: François Ozon
Actores: Melvil Poupaud, Denis Ménochet, Swann Arlaud, Éric Caravaca
Duración: 137 min
Calificación: N/A
Género: N/A
Estreno: 20 Feb 2019
Sinopsis: The three men, friends of childhood, will cross, compare their personal experiences and question their life of couple, family and professional.
Calificación: