La repentina aparición de una mujer albanesa en un pueblo de Levante provoca que Jordi, recién llegado de Argentina para asistir al entierro de un importante Conseller, decida investigar el pasado de su padre Pau, desaparecido hace 20 años y al que todo el mundo daba ya por muerto. Cuenta con la ayuda de su primo hermano Diego, hijo del político valenciano fallecido y ahora convertido en un escritor errante que vive retirado. Juntos emprenderán a contrarreloj la búsqueda de Pau. 

 

El debut en la dirección de largometrajes del valenciano Nacho Ruipérez se salda brillantemente, gracias tanto al esmero volcado en los apartados técnicos como a su vigorosa historia en clave de thriller a dos bandas. Sin embargo, la propuesta peca de ambiciosa y su complejidad exige estar muy atento si se quieren cuadrar todas las piezas del puzle.
Jordi acaba de llegar de Argentina con motivo del entierro de su tío, un político relevante fallecido en accidente de tráfico. Además, aprovechará la estancia para intentar averiguar qué le ocurrió a su padre, quien desapareció hace veinte años, cuando mantenía un apasionado idilio con una prostituta de origen albanés. Su primo Diego también se involucrará en las indagaciones, desconociendo el riesgo que ambos corren al remover los trapos sucios del pasado.
El planteamiento de la trama es absorbente: los hilos argumentales que va incorporando, en una creciente espiral de circunstancias truculentas, captan completamente la atención de la mano de una encomiable agilidad narrativa. Multiplica el interés el hecho de desdoblar temporalmente el relato y retrotraerse, mediante flashbacks adecuadamente introducidos, hasta mediados de los 90 con el fin de ilustrarnos sobre lo que le pasó a Pau, del que no se ha vuelto a saber nada.
Resulta esencial y contribuye a dotar el film de la envoltura idónea, el tratamiento visual realizado de los arrozales de la Albufera, donde luce la espléndida labor de fotografía. A ello se suma la energía aportada por las secuencias que recrean el ambiente de las discotecas y sus alrededores durante la época de la mítica “ruta del bakalao”, cuyos ritmos están presentes en la banda sonora compuesta por Arnau Bataller, con la participación de Nacho Mañó (‘Presuntos implicados’).
No obstante, la intriga abre demasiados frentes y el elaborado andamiaje que construye el guion le lleva a terrenos enrevesados, aunque en el fondo y no sin dificultad, cada detalle tenga encaje y sentido.
El reparto en pleno demuestra la solvencia precisa, comenzando por los jóvenes Jan Cornet (‘La piel que habito’) y Michel Noher, quienes se compenetran a la perfección, secundados por unos notables Leonardo Sbaraglia, Raúl Prieto y Francesc Garrido, a los que se une el oficio de Jordi Rebellón y Ana Torrent.

Dentro de un año de excelente cine español, estamos ante otra producción que ratifica ese buen momento.
Crítica de Eduardo Casanova.

El desentierro (2018)
El desentierro poster Valoración: N/A/10 (N/A votes)
Director: Nacho Ruipérez
Guión: N/A
Actores: Michel Noher, Jan Cornet, Jelena Jovanova, Nesrin Cavadzade
Duración: N/A
Calificación: N/A
Género: N/A
Estreno: N/A
Sinopsis: N/A
Calificación: