Una misteriosa interferencia entre dos tiempos provoca que Vera, una madre felizmente casada, salve la vida de un niño que vivió en su casa 25 años antes. Pero las consecuencias de su buena acción provocan una reacción en cadena que hace que despierte en una nueva realidad donde su hija nunca ha nacido… 

La mayoría de películas que juegan con paradojas temporales acaban resolviendo sus planteamientos de manera confusa. De eso mismo peca esta cinta, que antes de llegar a enmarañarse propone una intriga absorbente y bien llevada, donde se multiplican los focos de atención, manteniendo las expectativas en todo lo alto. Sin embargo, el desenlace, en el fondo correcto, se antoja forzado tal como se plasma, quedando por debajo de lo esperado.

Vera Roy acaba de mudarse con su familia a una urbanización a las afueras de la ciudad. En su nuevo hogar hace 25 años vivió el pequeño Nicolás Lasarte, que murió atropellado a la puerta de casa. De repente, encuentra la posibilidad de conectarse con el pasado y salvarle la vida al chico. Ese gesto tan humano supone alterar el presente y así, súbitamente, ella misma se ve inmersa en una realidad diferente, en la cual su hija no existe. Tratar de recuperar aquello que ha perdido se convertirá en un propósito obsesivo.
recuperar aquello que ha perdido se convertirá en un propósito obsesivo.
 
La incorporación de los elementos paranormales se realiza sutilmente, actuando a modo de pretexto para que la historia vaya creciendo en clave de thriller. Las indagaciones de la protagonista, con el ánimo de demostrar que no se ha vuelto loca y la forma paulatina en que cobra relevancia la subtrama sobre un posible asesinato, le dan al tramo central del film el empaque idóneo.
 
Las intermitentes conexiones entre lo acaecido en 1989 y lo que sucede en la actualidad se realizan sin distorsiones, abriendo interrogantes cuyas respuestas se esconden hasta el final. En este punto los golpes de efecto inesperados y eficaces chocan con determinados pasajes revestidos de artificios demasiado sentimentaloides que nos abocan a una discreta conclusión.
 
El nutrido reparto de caras conocidas cumple sin despuntar, incluso a algunos intérpretes les falta implicarse con la naturalidad deseable, mientras otros se antojan desaprovechados, igual que sus personajes. Adriana Ugarte se esfuerza por hacer creíble su papel, lo que no siempre consigue, algo parecido se puede decir de Chino Darín y Álvaro Morte. En el segundo grupo se encuentran actores de peso como Javier Gutiérrez, Nora Navas y las pequeñas participaciones de Belén Rueda y Ana Wagener. Por el contrario, quien rinde a un magnífico nivel es el jovencísimo Julio Bohigas-Couto en un registro completamente distinto al que asumió en ‘Los futbolísimos’.
 
Oriol Paulo, director de “El cuerpo” (2012) y “Contratiempo” (2017), mantiene su loable intención de sorprender al máximo al espectador con relatos enrevesados de calidad desigual.
 
Crítica de Eduardo Casanova

Mirage (2018)
Mirage poster Valoración: 7.7/10 (7 votes)
Director: Oriol Paulo
Guión: Oriol Paulo, Lara Sendim
Actores: Adriana Ugarte, Chino Darín, Javier Gutiérrez, Álvaro Morte
Duración: N/A
Calificación: N/A
Género: Drama, Thriller
Estreno: 30 Nov 2018
Sinopsis: An interference between two time-lines causes a happily married woman with a daughter to save the life of a boy who lived at her home 25 years ago. This good faith act causes the ...