El niño que se embarcó en innumerables aventuras en el bosque de los Cien Acres con su banda de animales de peluche, ha crecido y… ha perdido el rumbo. Ahora les toca a sus amigos de la infancia aventurarse en nuestro mundo y ayudar a Christopher Robin a recordar al niño cariñoso y juguetón que aún tiene dentro. 

Resulta sencillo augurar el limitado éxito comercial que va a tener esta producción Disney. Con independencia de otros aspectos, pone en la pantalla una especie de fábula llena de buenas intenciones, donde la acción real se funde con la animación, pero sin definir claramente a sus destinatarios. Seguramente no gustará al público adulto por sus formas infantiloides, pese a los valores que atesora, ni tampoco entusiasmará a los niños quienes, salvo en los compases finales, encontrarán una película aburrida porque, tras la introducción, los peluches parlanchines tardan en reaparecer.
Durante su niñez, Christopher Robin pasaba muchas horas en el bosque de los Cien Acres junto a Winnie the Pooh y su pandilla. Ahora es un abnegado ejecutivo, responsable del departamento creativo de una empresa de maletas. Cuando su jefe le exige soluciones para abaratar costes, debe renunciar al fin de semana que había planeado con su familia. En ese momento reaparecerá su antiguo amigo, quien le pide ayuda, lo cual le llevará a encontrarse con viejos recuerdos.
La historia tarda en arrancar y excepto en sus últimos 30 minutos, discurre a un ritmo cansino que distancia al espectador de lo que está contando. En el camino quedan apreciables mensajes en torno a la manera en que se complica la existencia a medida que crecemos, priorizando cuestiones superficiales en detrimento de aquello verdaderamente valioso de la vida, como la amistad y el cariño hacia los seres queridos. Ello se expone con frases inteligentes, lo más meritorio del guion, aunque aparezcan contagiadas de esa falta de energía que recorre la cinta. Solo levanta el vuelo en las agitadas secuencias que preceden a su resolución, donde adquiere hechuras propias de cine infantil.
Visualmente, los paisajes naturales le otorgan un punto de la calidez a las imágenes. Por otra parte, al trasladarse a escenarios urbanos muestra una excelente ambientación en la recreación del Londres de los años 50. Igualmente los departamentos infográficos se han lucido a la hora de hacer creíbles a los simpáticos acompañantes del protagonista.
Ewan McGregor mantiene el tipo en un largometraje del que cabía esperar algo mejor, atendiendo a la firma de tan populares estudios. Destaca también la labor de los actores de doblaje de los muñecos, que se ajustan a tonos muy singulares y descriptivos de sus respectivas personalidades.
Critica de Eduardo Casanova

 

Christopher Robin (2018)
Christopher Robin poster Valoración: 7.7/10 (18,917 votes)
Director: Marc Forster
Guión: Alex Ross Perry (screenplay by), Tom McCarthy (screenplay by), Allison Schroeder (screenplay by), Greg Brooker (story by), Mark Steven Johnson (story by), A.A. Milne (based on characters created by), Ernest Shepard (based on characters created by)
Actores: Ewan McGregor, Hayley Atwell, Bronte Carmichael, Mark Gatiss
Duración: 104 min
Calificación: PG
Género: Animation, Adventure, Comedy
Estreno: 03 Aug 2018
Sinopsis: A working-class family man, Christopher Robin, encounters his childhood friend Winnie-the-Pooh, who helps him to rediscover the joys of life.
Calificación: