Cumpliendo con su amenaza, Grindelwald escapa de su custodia y ha comenzado a reunir seguidores, la mayoría de los cuales no sospechan sus verdaderas intenciones: alzar a los magos purasangre para reinar sobre todas las criaturas no mágicas. En un esfuerzo por frustrar los planes de Grindelwald, Albus Dumbledore (Jude Law) recluta a su antiguo estudiante Newt Scamander, quien accede a prestar su ayuda, sin conocer los peligros que aguardan. Las líneas quedan marcadas mientras el amor y la lealtad son puestos a prueba, incluso entre los amigos más cercanos y la familia, en un mundo mágico cada vez más dividido

Waner Bros. repite la fórmula de su antecesora con un resultado visualmente similar, aunque la trama es algo confusa y menos cómica. En cualquier caso, tiene un deslumbrante diseño de producción y el ritmo adecuado que alterna a la perfección secuencias trepidantes con otras que vertebran la historia. Los nostálgicos de Harry Potter encontrarán también diversos guiños a la saga con la que emparenta.
Tras escapar de la prisión, el oscuro Grindelwald se dirige a París donde intentará localizar al que sería un poderoso e imparable discípulo. Además, allí mismo pretende reclutar a un gran número de adeptos para su causa: el alzamiento de los magos “sangre pura”, llamados a dominar el mundo. Ante esa alarmante situación, Albus Dumbledore le encomienda a Newt Scamander que intente detenerle, una misión arriesgada a la cual se unen sus antiguos compañeros de fatigas.
Ajustándose a los patrones habituales, el film se abre con una movida y espectacular escena. A ello sigue la presentación de los nuevos personajes que participan en la intriga, como el emblemático maestro de Hogwarts. Con las piezas sobre la mesa, traslada la acción de Londres a la capital francesa, introducida a través de unas atractivas imágenes en clave circense adornada por criaturas exóticas.
Esos hechizantes compases ya avanzan el cariz del relato, cuya estructura adquiere las hechuras propias de una película de espías y al igual que sucede en numerosos títulos del género, su ambición le conduce a un ligero embrollo narrativo. No obstante, el virtuosismo técnico del que hace gala y el carisma que insuflan los actores a sus papeles permiten disfrutar del largometraje, aligerando los 135 minutos a que se extiende.
Eddie Redmayne vuelve a encabezar el reparto sin acaparar el metraje, puesto que todos los intérpretes tienen espacio suficiente delante de las cámaras. Volvemos a encontrar a Katherine Waterston, Dan Fogler y Alison Sudol, a quienes ahora se suman Zöe Kravitz y un muy correcto Jude Law, a cuyo antagonista encarna Johnny Depp, dominando su registro de villano (discurso populista incluido) y completando el planteamiento de un vínculo entre enemigos que parece inspirado en el que unía a Ben-Hur con Messala.
Los instantes finales pueden decepcionar por dos razones: no hay una resolución definitiva, habrá que esperar a la siguiente entrega, y tampoco se esconde ninguna propina después de los créditos de cierre.
Crítica de Eduardo Casanova

Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald (2018)
Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald poster Valoración: 7.4/10 (12,444 votes)
Director: David Yates
Guión: J.K. Rowling, J.K. Rowling (based upon characters created by)
Actores: Johnny Depp, Kevin Guthrie, Carmen Ejogo, Wolf Roth
Duración: 134 min
Calificación: N/A
Género: Adventure, Family, Fantasy
Estreno: 16 Nov 2018
Sinopsis: The second installment of the "Fantastic Beasts" series set in J.K. Rowling's Wizarding World featuring the adventures of magizoologist Newt Scamander.

 

 

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